Desnúdame, porque quiero conocerme
mejor, porque quiero verme las entrañas,
saber a quién engaño, quién me engaña
y quién, la verdad, quiere esconderme.
Desnúdame, porque las ropas me pesan
tanto que no puedo ni correr, ni andar,
porque no me dejan siquiera respirar
y me aprietan tanto que me apresan.
Desnúdame, porque alguien me disfrazó
y desde entonces ya no sé ni quién soy,
ni de dónde vengo, ni adónde voy.
Y desnuda a mi sastre, quémale las ropas,
desnúdale aunque sea contra su voluntad,
porque sólo así me regalarás la libertad.







