Después de leer el libro de hoy me he quedado, como era de esperar, indignado. La pena es que sólo una parte muy pequeña de la indignación viene de los motivos que el libro pretende denunciar. En realidad, lo que me ha indignado es que un libro tan escaso de contenidos se haya convertido en superventas.
Me habían vendido este libro como si del panfleto que daría lugar a una oleada de revoluciones en occidente se tratase. Lejos está de serlo. En primer lugar, un libro que se vende en El Corte Inglés y la FNAC al módico precio de 5 euros -y sujeto a las tradicionales cláusulas de copyright- difícilmente pueda ser aceptado como tal panfleto.
En segundo lugar, el libro pretende causar indignación sin señalar motivos para ello. Hessel se limita a decir que la indignación es un paso previo a la actuación, que si queremos cambios debemos empezar por indignarnos y que, hoy en día, la dificultad está en darnos cuenta de que tenemos que indignarnos. ¿Os sabéis el cuento de la rana que se deja cocinar porque calientan muy lentamente el agua en que la han metido? Pues eso.
En tercer -y último- lugar, no me gusta la gente que trata de llamar a la participación utilizando imperativos. Me parece una falta de respeto. Pues bien, no sólo el título de este libro adopta ese tono paternalista y prepotente: ¡el libro entero lo hace! Hessel, tenga usted en cuenta que no logrará que respondamos como adultos si nos trata como niños.
No puedo estar más de acuerdo con Hessel en que debemos actuar en causas como la palestina. Sin embargo, para implicar y movilizar, más valen argumentos y hechos que discursos vacíos de 5€ sujetos a copyright. Disculpadme si os indigna mi comentario pero, al menos, es gratis y está en el dominio público.








Autor(a): Stéphane Hessel
