Malcolm Harris, un comentarista político que participa activamente en el movimiento de indignados de Wall Street, está siendo juzgado por, supuestamente, desobedecer órdenes policiales. La fiscalía quiere probar que, durante una manifestación en octubre de 2011, la policía le había pedido, a Harris y a otros manifestantes, que no cruzase el puente de Brooklin para no entorpecer el tráfico y que ignoró las órdenes policiales.
Harris y su abogado se han negado a revelar los tweets, basándose en una disposición de la constitución estadounidense que protege contra allanamientos infundados. Sin embargo, el juez respaldó a la fiscalía negando a Harris el derecho a mantener los tweets en secreto.
“El argumento del juez es que Harris, en derecho, no es propietario de sus tweets, y que éstos pertenecen a Twitter. En consecuencia, el tribunal dio órdenes a Twitter, de entregar la información solicitada por la fiscalía.”
La clave de todo está, como plantean en Segu-Info, en quién es propietario de los tweets. Y ahí está la gracia de la respuesta de Twitter:
“Twitter reaccionó remitiendo al tribunal un memorando de 32 páginas (documento PDF en inglés), donde rechaza al requerimiento. En el documento, indica que el razonamiento del juez parte de un precepto equivocado: no es Twitter, sino el propio usuario, que es propietario de los tweets.”








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