La escasez de recursos de los medios en agosto y el morbo hacen que se ceben con el accidente de Spanair. Al menos esa conclusión saco yo al leer los titulares y ver cómo es reflejada la noticia en televisión. Un artículo de Juan Varela, aunque desde otra perspectiva, lo explica mucho mejor que yo:
“Al contrario de un acto terrorista o una guerra, un accidente no convierte a los muertos en cadáveres públicos. Los dos primeros son víctimas de la maldad de otros y su sufrimiento es el mayor testimonio necesario para el repudio y la condena. La sociedad debe ser consciente de ese dolor para reclamar justicia contra los asesinos y para reflexionar sobre su propia responsabilidad.” - La hipocresía del dolor, de Juan Varela en soitu.es.
También lo comentan Gregorio Verdugo y Íñigo Sáenz de Ugarte.
Por su parte, Elena Valenciano, también con gran acierto, comenta:
“El espectáculo de reporteros y reporteras -jóvenes y, probablemente mal pagados- micrófono en mano con el logotipo de su cadena de televisión, correteando por los pasillos del IFEMA y por las lágrimas y la pena de los familiares es, sencillamente, repugnante y ha llegado a rozar la crueldad.” - Morbo frente al dolor, de Elena Valenciano en su blog.
Jose A. Pérez sentencia con una frase magistral:
“Si la talla moral de las personas se demuestra en los grandes dramas, la de los medios de comunicación se demuestra en las grandes tragedias” - Directo desde el infierno, de Jose A. Pérez en Mi mesa cojea.
Una réplica a todo esto la da Ignacio Escolar, que está de acuerdo con las críticas, “aunque sólo en parte”:
“Es cierto que las imágenes de periodistas persiguiendo a los familiares de los muertos son vergonzosas, que por encima de la información irrelevante, del detalle escabroso, está siempre la dignidad de las personas. Pero tengo la sensación de que hay una hiperreacción de la sociedad ante la prensa que nos puede llevar a otro extremo tan o más peligroso que el amarillismo sanguinolento: ese mundo donde la muerte de 153 personas es una simple cifra, una estadística.” - La frontera entre información y sensacionalismo, de Ignacio Escolar en su blog.








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