Ésta es una de esas lecturas que sé que tendré que repetir para entender todas aquellas partes que no entendà a la primera. Y es que el lenguaje utilizado por Wittgestein es compacto hasta el lÃmite de lo posible. Tan compacto -dirÃa yo- que a veces pierde parte de su función comunicativa. De hecho, en la introducción, Luis M. Valdés dice que “el propio Wittgestein reconoció, años más tarde de que la obra apareciera impresa, que cada una de las proposiciones que contiene la obra podrÃa considerarse como el encabezamiento de un capÃtulo a desarrollar con detalle” (pág. 56).
Según he entendido, Wittgestein defiende que las proposiciones (frases, por decirlo de otra manera) que tienen sentido son aquellas que se refieren a hechos y, por tanto, son susceptibles de ser ciertas o falsas.
(2.222) “Su verdad o falsedad consiste en el acuerdo o desacuerdo de su sentido con la realidad.” (2.223) “Para reconocer si la figura es verdadera o falsa, tenemos que compararla con la realidad.”
Pero además de proposiciones con sentido, existen otros tipos de proposiciones. Las tautologÃas y contradicciones, por ejemplo, son proposiciones que no dicen nada (carecen de sentido). Asà pues, “Yo soy yo” no es una afirmación susceptible de ser cierta o falsa. Más bien, es un sinsentido.
Por este motivo Wittgestein (4.003) dice que “la mayor parte de las proposiciones y preguntas que se han escrito sobre asuntos filosóficos no son falsas sino sinsentidos”. Y por eso es comprensible que (4.112) defienda que “el resultado de la filosofÃa no son «proposiciones filosóficas» sino la clarificación de las proposiciones”.
Siempre creà que la lógica tenÃa sentido como herramienta abstracta -del mismo modo que las matemáticas- siendo sus afirmaciones susceptibles de ser verdaderas o falsas a pesar de no hacer referencia alguna a la realidad. Wittgestein defiende aquà una idea que no he sido capaz de captar del todo; porque primero dice que las proposiciones con sentido son aquellas que pueden ser contrastadas con la realidad, y luego (6.1222) dice que “una proposición de lógica no sólo no puede ser refutada por ninguna experiencia posible, sino que tampoco puede ser confirmada por ella”. Éste es uno de los motivos por los que creo que tendré que releer, más adelante, el libro completo.
Otras referencias que no he comprendido son las relativas al misticismo. Como cuando (6.522) dice que “existe en efecto lo inexpresable. Tal cosa resulta en ella misma manifiesta; es lo mÃstico”. Pero quizá ésta y algunas otras ideas de Wittgestein empiecen a cobrar sentido cuando se lee su penúltima propuesta:
(6.54) “Mis proposiciones son elucidaciones de este modo: quien me entiende las reconoce al final como sinsentidos, cuando mediante ellas -a hombros de ellas- ha logrado auparse por encima de ellas. (Tiene, por asà decirlo, que tirar la escalera una vez que se ha encaramado en ella.)”.










2 respuestas ↓
1 betur // Jun 19, 2008 at 9:29 pm
es supremamente interesante leer y leer y creer entender para llegar al sinsentido de la palabra que se deconstruye a sà misma. me gustó mucho el haber entendido los lÃmites del lenguaje y lo inexpresable o seo lo mÃstico.
2 Carlos Capote // Jun 20, 2008 at 5:22 pm
Ya te digo Betur, la obra de Wittgestein, Russell y compañÃa es poco menos que reveladora… a mà me parece apasionante y me gustarÃa captar algo mejor lo que se fraguó a principios del siglo XX en lo que a epistemologÃa se refiere. Veré si entre trabajo y estudios consigo sacar algo de tiempo para seguir leyendo sobre el tema…
¡Saludos y gracias por comentar!
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