Hace dos semanas empecé la carrera de fÃsica (ya sé que estoy mayorcito para estos trotes) y por eso últimamente he podido escribir poco. De hecho, estoy intentando dedicar todo mi tiempo a estudiar e intentando que mis lecturas tengan que ver con lo que estudio. Quizá eso excusa que el último libro que he leÃdo sea también de Feynman.
En este caso no se trata de una recopilación de artÃculos ni de un libro autobiográfico sino de un texto didáctico. No estoy muy seguro de cuál ha sido la metodologÃa pero creo haber entendido que le grabaron dando algunas clases a alumnos de primeros cursos y luego elaboraron un libro a partir de las grabaciones. Seis piezas viene a ser un resumen (de menos de doscientas páginas) de ese libro (que, por cierto, ocupa varios volúmenes).
Creo que Feynman debe haber sido uno de los mejores profesores de fÃsica que se hayan podido tener. Y no lo digo ya por sus habilidades y conocimientos especÃficos sobre el tema, sino por su capacidad para transmitir lo que sabe y su pasión por la ciencia. Según sus propias palabras, su método es muy sencillo: “piensa primero por qué quieres que los estudiantes aprendan el tema y qué quieres que sepan, y el método surgirá más o menos por sentido común” (pág. 21).
“El principio de la ciencia, casi la definición, es el siguiente: La prueba de todo conocimiento es el experimento. El experimento es el único juez de la «verdad» cientÃfica. Pero ¿cuál es la fuente del conocimiento? ¿De dónde proceden las leyes que van a ser puestas a prueba? El experimento por sà mismo ayuda a producir dichas leyes, en el sentido de que nos da sugerencias. Pero también se necesita imaginación para crear grandes generalizaciones a partir de estas sugerencias: conjeturar las maravillosas, y simples, pero muy extrañas estructuras que hay debajo de todas ellas, y luego experimentar para poner a prueba una vez más si hemos hecho la conjetura correcta.” (pág. 32)
Puede que una de las claves de su capacidad para transmitir fuese que no tenÃa ningún miedo en subrayar aquello que todavÃa no conocemos, aquello que no sabemos explicar. Feynman no se limitaba a explicar un par de teorÃas con sus correspondientes fórmulas y a explicar cómo utilizarlas en diferentes contextos, además enseñaba a los alumnos a ver los lÃmites de las teorÃas que estaban aprendiendo, les enseñaba qué explica cada teorÃa y lo que es más importante, también les enseñaba qué deja sin explicar. ¡Y esto lo hacÃa con los alumnos de primero! Éste enfoque pedagógico es, según mi interpretación, una de las mayores aportaciones que se pueden hacer a la ciencia.
“¿Qué clase de hombres son los poetas que pueden hablar de Júpiter como si fuera un hombre, pero deben guardar silencio si es una inmensa esfera de metano y amoniaco en rotación?” (pág. 92)









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