Si tuviese que escoger entre una obra de Crichton y una de Goethe no lo dudarÃa un segundo. Hace ya unos meses que ando entretenido leyendo ensayos cientÃficos, cuando no polÃticos, y ya echaba de menos tener una novela entre mis manos. Alguien, no recuerdo quién, dijo que para ser un buen escritor son necesarias dos cosas: tener algo que decir, y decirlo bien. No me cabe duda de que esta afirmación tiene fundamentos. Con el tiempo he comprendido que es imposible que un escritor dé vida a un personaje más inteligente o emocional que él mismo.
Goethe pone en boca de sus personajes reflexiones que sin duda han pasado primero por su cabeza, asà pues, podemos encontrar pequeñas joyas como la reflexión que escribe el joven Werther en una carta a su amigo Guillermo: “La inmensa mayorÃa emplea casi todo su tiempo en trabajar para vivir, y la poca libertad que les queda, les asusta tanto que hacen lo posible por perderla”.
Ésta no es una reflexión aislada. Goethe utiliza las tramas y personajes de la obra como canal para expresar distintas ideas sobre las organizaciones sociales, la literatura, el suicidio, las verdades o el amor. Pese a ser una novela clave del romanticismo alemán y proclamar sin dudarlo la supremacÃa de los sentimientos sobre la razón encontramos pensamientos tan racionales como el de Werther sobre las primeras impresiones, cuando dice: “el hombre está hecho de tal modo, que llega a persuadirse de las cosas más extrañas; y desde luego, se graban en él tan profundamente, que infeliz el que pretenda destruirlas o borrarlas”.
Penas del joven Werther es la historia de un amor imposible. Según dicen, la historia está inspirada en raÃces autobiográficas. Charlotte Buff estaba ya prometida cuando Goethe, que acababa de cambiar de ciudad, se enamora de ella. Es más que una coincidencia que la mujer de la que se enamora Werther en esta novela, precisamente después de cambiar de ciudad, también esté prometida y se llame Charlotte (Carlota).
Además de un clásico de la literatura universal, Penas del joven Werther se conviertió en un bestseller. Dicen que llegó a desarrollarse todo un merchandising alrededor de la historia. ¡Hasta se comercializó un perfume! (Algo asà como “Agua de Werther”. Que, por cierto, en español suena genial.)










2 respuestas ↓
1 Bruce Dickinson // Ago 23, 2008 at 2:42 am
bueno esta obra para mi es sencillamente una de las mejores que e analizado en mi corta vida como lector, espero que muchos seres pensantes la lean, y que no la lean por leer, tambien quisiera expresar como opinion, que no es una obra para todas las edades, pienso que desde los 14 años en mi pais natal lima peru, estaria ok. segun yo porsupuesto. adios. cuidense todos. aunq nadie este en linea xD.. me da igual pues.. saludos para denise yeng.. te quiero mucho adorada princesa mi bombom de china/japonesa, eres todo, lo mas puro para mi vida. adios metal_destroy
2 Carlos Capote // Ago 23, 2008 at 12:31 pm
Bruce,
Cierto. A Goethe, en general, hay que leerlo con el cerebro despierto. En cuanto a lo de no recomendar su lectura a menores de 14, ni lo habÃa pensado. Bueno, ahà queda tu sugerencia. ¡Muchas gracias por comentar!
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