Antes de escribir un comentario sobre este libro quise buscar algo de información sobre Fadela Amara (autora del libro) y ¡cuál fue mi sorpresa cuando vi que ni siquiera en Wikipedia se hablaba de ella! En la enciclopedia que recopila más de doscientos mil artículos en castellano no pude encontrar una sóla referencia a ella o al movimiento “Ni putas ni sumisas”. Resulta cuanto menos curioso que una enciclopedia que elaboramos los propios usuarios esté abarrotada de artículos sobre futbolistas, artistas y hasta actrices porno, y, sin embargo, sea tan difícil encontrar algo de información sobre el movimiento feminista más popular de Europa y una de sus fundadoras. Me decidí a crear el artículo partiendo de las versiones inglesa y francesa, y así pude saber alguna que otra cosilla más sobre ella. (Como, por ejemplo, que ha estrenado blog.)
Fadela Amara sorprende por la lucidez de su discurso. Se declara al mismo tiempo creyente musulmana y firme defensora de los valores de la República, especialmente del laicismo, cosa que deja completamente fuera de juego a los “think tanks” de la extrema derecha. Tiene una amplia experiencia en la lucha contra todas las formas de discriminación (y especialmente en las relativas a la cuestión de género). Sorprende de este libro saber que, en Francia, la práctica de la religión musulmana con respecto a la mujer era mucho más abierta hace unas décadas que ahora. Según Fadela, esto se debe al afianzamiento de una generación de hermanos mayores que se dedica a controlar a sus hermanas. En las barriadas se considera imperdonable que una chica pierda la virginidad antes de llegar al matrimonio. Así, muchas son sometidas a pruebas de virginidad. Pero lo malo no termina aquí. Y es que son muchas las chicas que, por no perder a su pareja, se dejan sodomizar con regularidad.
Desde las barriadas tienen que someterse al papel que se les asigna y si se salen lo más mínimo, maquillándose o saliendo con algún chico, son tachadas de putas. Y, por si fuese poco lo que tienen que aguantar, desde fuera de las barriadas son tachadas de sumisas por gente que probablemente no haya pisado una barriada obrera en su vida. De ahí el provocador (y, en mi opinión muy acertado) nombre del movimiento: Ni putas ni sumisas.











1 respuesta ↓
1 WEBSTERTamra20 // may 26, 2010 at 12:39 pm
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