“La multiculturalidad no es un ideal a alcanzar, sino una realidad que gestionar” - Ricard Zapata-Barrero. Con estas palabras, Ricard resume el argumento de la obra. El principal criterio que determina a dÃa de hoy el acceso a los bienes que produce una sociedad es el criterio de nacimiento. De hecho, en el fondo, ahà es donde tiene su origen el concepto nacionalidad. Es evidente que no tiene las mismas facilidades para lograr la permanencia en Madrid un estadounidense que un bengalÃ, aunque ninguno de ellos decidió dónde querÃa nacer. Partiendo del reconocimiento de esta injusticia se desarrolla un argumento en defensa de una polÃtica que distribuya sus bienes en función de criterios que dependan de la voluntad de la persona; y no de criterios que no respondan a este requisito como lo son el lugar nacimiento, el color de la piel, la raza, el sexo, etc.
El derecho a voto, la prohibición del velo, los criterios establecidos para conceder la nacionalidad a un residente, los diferentes modelos de sociedades multiculturales. Todos estos conceptos son cuestionados y estudiados analÃticamente a lo largo de las 279 páginas del libro. Ricard muestra una actitud analÃtica con una clara intención de obtener resultados prácticos desde la primera hasta la última página. Pese a que se trata de una obra de ciencias polÃticas se recurre en ocasiones a estudiar la legitimidad y el valor ético de las proposiciones que se defienden. Todo polÃtico deberÃa tomar ejemplo. Después de todo, sin una base ética la propia polÃtica, o no existirÃa, o carecerÃa de todo sentido. Tratar de hablar de polÃtica obviando los valores éticos que la sustentan es tan inútil como hablar de una calculadora obviando los principios matemáticos que llevaron precisamente a desarrollarla. Se puede hacer pero de poco sirve. A este respecto, el propio Ricard afirma que “estamos entrando en una época donde los valores de la democracia se están poniendo en duda por la aparición y consolidación de partidos populistas“.
Además de partir de unas claras bases éticas, las polÃticas defendidas por Ricard también responden a razonamientos de tipo filosófico. Aunque no sean mencionados explÃcitamente de sus citas puede deducirse que es asÃ. Las teorÃas sobre el lenguaje y la argumentación de Wittgestein, los prolegómenos de Kant y el orden del discurso de Foucault, entre otros, son citados en contexto y utilizados como base para una argumentación que, a diferencia de muchas, no hace aguas en su dimensión práctica, ética, ni filosófica.
Sin duda, este ha sido para mà uno de los mejores libros que he leÃdo. Útil, en tanto que propone alternativas a aquellas polÃticas que critica. Interesante, en tanto que ofrece nuevos puntos de vista sobre asuntos de gran relevancia. Necesario, en tanto que la mala gestión del proceso de multiculturalidad está fomentando más la creación de zonas de conflicto que de valores comunes. La globalización es una realidad, un proceso que no se puede detener, pero lo que sà se puede es gestionar con mayor o menor acierto. Esa misma visión es la que defiende Ricard Zapata-Barrero sobre la multiculturalidad; frente a la de quienes consideran que es sólo un ideal.









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