Según Howard Gardner, un buen ejemplo de cambio mental es el que « muchas personas han experimentado con los años. Desde la más tierna infancia, la mayorÃa de nosotros hemos actuado bajo el siguiente supuesto: cuando afrontamos una tarea, debemos esforzarnos al máximo y dedicar más o menos el mismo tiempo a cada parte de la misma ». Esta conducta intuitiva es conocida en el gremio como « principio 50/50″.
Estoy convencido de que si a la mayorÃa de nosotros se nos pidiese que realizásemos una crÃtica a este principio (o que elaborásemos una alternativa) nos centrarÃamos en demostrar que lo conveniente es evaluar para cada tarea qué cantidad de esfuerzo, atención o interés debemos dedicar a cada una de sus partes. Gardner, en mi opinión, comete el primer error grave de su libro al dedicar el primer capÃtulo casi Ãntegramente a defender el « principio 80/20″. Según este principio, « podemos realizar la mayor parte de lo que queremos -quizá hasta el 80%- únicamente con una cantidad relativamente pequeña del esfuerzo previsto, quizá sólo el 20%« . No resulta difÃcil comprender que este principio comete exactamente el mismo error que el « principio 50/50″. Trata de establecer de antemano qué cantidad de esfuerzo debe dedicarse a cada una de las partes de una tarea. ¡Incluso antes de saber de qué tarea estamos hablando!
Este error no me pareció demasiado significativo y lo dejé pasar; después de todo, el error forma parte del primer capÃtulo (de diez) y aún tenÃa la esperanza de encontrarme con un estudio sobre el cambio mental realizado por -según Martin Seligman- uno de los principales psicólogos de nuestro tiempo.
Howard Gardner dice haber identificado siete factores (palancas) de cambio que actúan en todos los casos de cambio mental. Al estudiarlas, por segunda vez en lo que va de libro, me sentà decepcionado. Parece evidente que, en caso de tener que realizar esta clasificación, las dos primeras categorÃas que establecerÃamos la mayorÃa de nosotros serÃan: factores que favorecen los cambios y factores de resistencia. A partir de este punto, irÃamos creando subcategorÃas. Si, como yo, alguien piensa que este sistema aún serÃa muy mejorable, el sistema propuesto por Gardner le parecerá enormemente inadecuado.
Los seis primeros factores son factores que -según Gardner- favorecen el cambio mental. Razón, investigación, resonancia (factores emocionales que favorecen el cambio mental, como la afinidad con quien nos transmite una idea), redescripciones representacionales (son más convincentes las ideas que pueden ser planteadas de varias formas diferentes), recursos y recompensas, y sucesos del mundo real. El séptimo factor es un saco roto: las resistencias. Aquà van a parar todos y cada uno de los factores que puedan suponer una resistencia a cualquier cambio mental. El trabajo que se ha tomado el autor en clasificar los factores que favorecen el cambio se ve empañado al no haber sido realizado el mismo esfuerzo en clasificar los factores de resistencia. ¿Será que ha aplicado aquà el « principio 80/20″?.
Ya entrados en el tercer capÃtulo, Gardner ofrece por primera vez algunos datos y perspectivas interesantes. Una vez terminadas sus carreras, « los estudiantes de fÃsica son incapaces de predecir la trayectoria de una bola que sale de un tubo curvado. Los de biologÃa siguen dando explicaciones lamarckianas de la evolución (basadas en la herencia de caracteres adquiridos). Los de historia insisten en atribuir una influencia excesiva a determinados individuos pasando por alto la influencia de grupos, poblaciones y de amplias tendencias sociales y económicas. Los de arte se guÃan por una estética simplista: los poemas deben rimar, las pinturas deben tener un realismo fotográfico y, en el caso de la música, cuanto más rápido se toque algo, mejor ». Bajo la consideración de que las teorÃas simples tienden a ser más aceptadas que las complejas se nos recuerdan algunos prejuicios muy extendidos entre los niños, como: « Si se mueve, es que está vivo. Si no se mueve, es que está muerto [...] En esencia, todas las especies, incluido el ser humano, fueron creadas en un instante y prácticamente no han cambiado desde entonces ». Estas y otras ideas son resistentes al cambio, en principio, porque sus alternativas (la evolución, por ejemplo) son menos intuitivas.
Es una pena decirlo pero en el resto sólo encontramos ejemplos y ejemplos de supuestos cambios mentales cargados de una descarada intención de adoctrinamiento. Margaret Thatcher, Bill Clinton, George Bush, Whittaker Chambers, la BP y muchos otros, son utilizados como ejemplos de cambios mentales. ¡Pero el autor dedica mucho más tiempo a narrar sus historias y a adoctrinar al lector sobre polÃtica que a estudiar sus cambios mentales desde un punto de vista clÃnico!




3 réponses ↓
1 Cambio de opinion // 11 mars 2009 at 21:29
Estoy en la librerÃa, me llama la atención el libro de Gardner. Está cerrado y no puedo revisar los contenidos. Gardner me parece un buen autor y estoy a punto de comprar el libro. Decido tomar mi iPhone y buscar una revisión. Leo la tuya… Cuando leo lo de los ejemplos decido dejar el libro y escribir este comentario
Saludos. Me ahorraste 240 pesos mexicanos
2 Carlos Capote // 3 avril 2009 at 0:58
Cambio de opinion,
Me alegro de haberte sido de ayuda. Mi opinión sobre este libro de Gardner no ha cambiado, pero mi consejo es que lo leas y llegues asà a tus propias conclusiones. No me gusta condicionar la opinión de otras personas; aunque también es verdad que podÃan hacer disponible el contenido del libro de forma gratuita (pero ese es otro cantar).
3 rosmary // 11 mai 2010 at 16:20
ESTA MUY BUENA GRACIAS
Commenter