Jean Ziegler es presentado por la Wikipedia como “relator especial de NNUU para el Derecho a la Alimentación y profesor de sociologÃa en la Universidad de Ginebra y la Sorbona, ParÃs“. Llevo tiempo intentando averiguar qué es eso de relator pero no hay manera. La Real Academia Española (RAE) dice que relator es una “persona que en un congreso o asamblea hace relación de los asuntos tratados, asà como de las deliberaciones y acuerdos correspondientes“. Me imagino que serán esas personas que durante las asambleas de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se dedican a hacer dibujitos en un papel para que parezca que están tomando notas.
Bromas aparte, si Richard P. Feynman era un fÃsico teórico que reprochaba a sus compañeros de profesión que aprendiesen fÃsica sin experimentar, Jean Ziegler reprocha a muchos funcionarios de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), por citar algunos, que luchen o digan luchar contra la pobreza y no quieran verla. Según cuenta Ziegler, cuando uno de estos funcionarios visita un paÃs en vÃas de desarrollo (PVD) -asà los llama la ONU- no permanece en él más que unos pocos dÃas. Sus visitas son guiadas, sólo hablan con los altos cargos que van a recibirles y se limitan a comparar los datos del paÃs en cuestión con unas pocas plantillas que llevan a todas partes.
“El hambre persistente y la desnutrición crónica son obra del ser humano. Son debidas al orden asesino del mundo. Quien muere de hambre es vÃctima de un asesinato“. Con estas palabras resume el autor la idea que inspira esta obra. Son innumerables los ejemplos en que la privatización desmesurada ha sido causa de pobreza y ha frenado programas de desarrollo. El FMI no duda en recomendar a los gobiernos de paÃses de renta baja que recorten sus presupuestos en educación y sanidad -ellos lo llaman gasto social, que suena como algo que sobra- para destinar esos fondos al pago de créditos.
El mensaje de Ziegler, que no es sólo de Ziegler, deberÃa llegar a todo el mundo. En especial, al seno de las organizaciones, gobiernos y empresas que critica. Por eso considero que se ha equivocado al utilizar el lenguaje que ha utilizado. Para hablar del presidente del Grupo del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, alude a sus conocimientos de música. Lo llama “el pianista“. Cuando habla de los funcionarios del Fondo Monetario Internacional, acostumbra a llamarlos “los buitres del FMI“. Creo que este tipo de expresiones, si bien pueden hacer que la lectura sea más amena a determinadas personas -entre las que me incluyo-, también la pueden hacer parecer superficial a otras. Dudo que Wolfowitz tome en serio los consejos de un libro en el que lo llaman “el pianista“.
Por último, en algunos momentos me ha dado la impresión de que Jean Ziegler hace demasiada bandera del comunismo. Es cierto que no es un comunista cualquiera. De hecho, dedica varias páginas a criticar el régimen de Stalin. Pero las citas constantes a Marx me parecen en muchos casos fuera de contexto. En una entrevista le preguntaron: “¿Sigue usted siendo comunista?“, respondió: “Si, pero en el sentido en que Marx habló de la revolución de los modos de producción, porque estoy convencido de que este capitalismo que vivimos nos lleva a la selva. Vivo en el paÃs más rico del mundo [Suiza], cuya única materia prima es el dinero de los demás“. Puede que sean prejuicios mÃos, quién sabe. ¡Quizá deberÃa leer algo de Marx antes de criticar! Añadiré algo de Marx y Adam Smith a la “pila de los libros que tengo que leer”.










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