He de reconocer que el reto al que se enfrenta Ortega y Gasset en Introducción a una estimativa es un reto tan arriesgado como original. El filósofo español se propone estudiar y definir el concepto valor pero no en lo que se refiere a valores morales, económicos, o estéticos; sino al concepto de valor en general. Sin duda la abstracción de la obra la convierte en una rareza singular e interesante.
Según el filósofo madrileño, “los valores son algo objetivo y no subjetivo”. Como ejemplo cita las palabras de Héctor en Troilo y Crésida, de Shakespeare. Troilo pregunta a Héctor qué valor tienen las cosas más allá del que nosotros les damos, Héctor responde: “el valor no depende de la querencia individual; tiene su propia estimación y dignidad, que le compete no menos en sà mismo que en la apreciación del hombre”.
Ésta es una pequeña obra en la que Ortega y Gasset intenta demostrar que el valor de las cosas no es el que le damos sino que las cosas tienen valores por sà mismas. No debo haber entendido muy bien la idea que propone la obra porque la frase de Shakespeare parece indicar todo lo contrario. Después de todo, Héctor no dice que las cosas no tengan valor por sà mismas sino que los valores de las cosas tienen un componente objetivo y uno subjetivo, ¡y que no debemos menospreciar uno frente al otro!
En mi opinión esta obra es un desatino; pero un desatino interesante. O eso o no he entendido ni una sóla palabra (cosa que, por supuesto, es bastante probable). Y para, regocijo de los vagos, diré que se trata de una obra de sólo 40 páginas.










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