Votar cada cuatro años es una herramienta potente que nos brinda la democracia pero cada dÃa, en el supermercado, votamos sin darnos cuenta. Al comprar un producto estamos dando nuestra papeleta a la empresa que lo produjo y estamos afirmando que estamos de acuerdo con cómo se produjo, con el impacto ecológico que causó, con cuánto se pagó al productor o la productora y, en resumen, estamos financiando el proceso de producción para que ese producto se siga produciendo en las mismas condiciones.
La filosofÃa del consumo responsable está en olvidar el clásico esquema de consumo donde sólo evaluábamos la relación calidad-precio del producto o servicio. En este obsoleto esquema no sólo nos preocupábamos de nosotros mismos y de que no nos estuviesen timando. Bajo el esquema del consumo responsable, en cambio, no sólo evaluamos la relación calidad-precio de los productos y servicios. Además, nos preocupamos del impacto que el proceso de producción haya podido tener (sobre el medio ambiente, sobre las personas implicadas en el proceso, etc).
En lo que respecta a la difusión del consumo responsable debemos hacer lo posible por transmitir su filosofÃa. Ganarnos un simpatizante del consumo responsable es mucho más fácil a través de acciones como ahorro de agua, energÃa o comercio justo que de temas más polémicos como transgénicos o energÃa nuclear. Sin embargo, aún a riesgo de perder simpatizantes, suelen ser éstos los temas insignia del consumo responsable. Esta guÃa hace bien una cosa y es explicar en qué consiste la filosofÃa del consumo responsable antes de empezar a dar ejemplos de acciones; pero hace mal otra y es empezar por uno de los temas polémicos (transgénicos) y dedicar más crÃticas a la energÃa nuclear (algunas de ellas algo viscerales, como la de recordar el accidente de Chernóbil) que a la combustión de fósiles.
Dado que la guÃa puede ser consultada online dedicaré mis comentarios a hacer crÃticas más que a repetir lo que dice. Puntualizo, eso sÃ, que estoy de acuerdo con prácticamente todas las sugerencias que se hacen en ella y que hago aquà un resumen de mis crÃticas porque considero que de esta manera aporto más que si me limito a repetir como un loro las sugerencias que hace.
PD: También puede ser descargada en formato .pdf).
El primer apartado de consejos que ofrece la guÃa es el relativo a “productos sanos y seguros”. Me ha extrañado un poco el hecho de que en este apartado no se hiciese mención alguna al comercio justo pero luego he podido comprobar que esto es asà porque al comercio justo se le dedica en exclusiva un apartado completo (cosa que me parece muy positiva aunque yo lo habrÃa puesto junto al de productos sanos y seguros; y no separados por el apartado de consumo energético). Respecto a los “productos sanos y seguros” se habla de alimentos, medicamentos, productos de limpieza y jardinerÃa ¡y hasta juguetes!
Respecto a lo que se dice sobre alimentos me llama la atención que se aconseje, y cito textualmente, “aunque la biotecnologÃa ofrezca ciertos beneficios considera también los riesgos potenciales” y a continuación se enumeren una serie de perjuicios (muy subjetivos, la mayorÃa) entre los que no se encuentra la propiedad intelectual de las nuevas especies (sólo se hace referencia a “importantes repercusiones sociales y económicas“). También me parecerÃa sensato citar algunos de esos beneficios (pese a que algunas organizaciones ecologistas se tirarÃan de los pelos).
También es llamativo que en lo relativo a alimentación ni se mencione el sufrimiento de los animales como un criterio a tener en cuenta. No digo que se recomiende el vegetarianismo porque quizá serÃa poco estratégico (aunque tampoco me parecerÃa ningún disparate) pero ¿y el foie-grass, por ejemplo? ¿acaso queremos transmitir la idea de que literalmente da lo mismo el sufrimiento animal? En una guÃa sobre consumo responsable éste me parece un fallo bastante importante. (Quizá el más grave.)
Otra cosa que me llamó la atención sobre esta sección (productos sanos y seguros) es que en la sección relativa a medicamentos no se diga nada sobre el apoyo a medicamentos genéricos (fallo importante) y no se advierta de los riesgos, perjuicios y timos de las pseudomedicinas y medicinas alternativas o naturales (homeopatÃa, piedras mágicas, etc). De hecho, llega a recomendarse su uso (fallo grave). Aunque, al menos, se recomienda consultar al médico antes de hacerlo.
Y estando en España, no estarÃa de más que hiciésemos un repaso del apartado ocio (que no incluye la guÃa) donde serÃa deseable encontrar consejos como el de evaluar el impacto que nuestras actividades de ocio (por definición, innecesarias) pueden tener sobre el medioambiente, sobre otras personas y sobre los animales. ¿Quién produce la música o el cine que consumimos? ¿a quién estamos dando nuestro dinero? ¿qué mensaje transmite? De hecho, algunas actividades lúdicas consideradas tradicionales en España se basan en el maltrato animal y suponen riesgos claros para la seguridad de los participantes. Criticar los alimentos transgénicos porque pueden suponer un riesgo y no criticar, por ejemplo, los Sanfermines es, cuanto menos, irónico.










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