Al parecer este libro fue escrito cuando, en España, empezó a debatirse en los planes de estudio de bachillerato la inclusión de la ética como asignatura obligatoria alternativa a la religión. En cuanto al contenido, creo que cumple estrictamente con el objetivo que se autoimpone en la contraportada: “¿cómo hablar de ética a los adolescentes, sin incurrir en la simple crónica de las ideas morales o en el adoctrinamiento casuÃstico sobre cuestiones prácticas?“.
El mensaje es claro: eres libre y eso no puedes cambiarlo, asà que piensa lo que vas a hacer con tu libertad. De manera bastante inteligible (no en vano el libro está dirigido a adolescentes) se reflexiona sobre la libertad como causa y base de la ética. “Nadie puede ser libre por ti“, dice Savater. Y en cuanto a cómo saber qué está bien y qué está mal, añade: “interroga sobre el uso de la libertad… a la libertad misma“. Ésta es quizá, una explicación sencilla del existencialismo de Sartre. Él decÃa que “la existencia precede a la esencia“, queriendo decir que debemos buscar nosotros mismos qué está bien y qué mal en lugar de esperar que esas respuestas nos sean dadas por religiones o moralistas. Lo que le ha faltado es, en mi opinión, una reflexión sobre las consecuencias de nuestras acciones. Como bien hizo Sartre al simplificar el imperativo categórico de Kant animándonos a pensar, cada vez que hacemos algo: ¿qué pasarÃa si todas las personas del mundo actuasen como lo hacemos nosotros?
¿Los errores? Más bien pocos, aunque hay uno que me ha llamado bastante la atención. En la primera página del primer capÃtulo nos encontramos con la frase: “Abundan los conocimientos muy interesantes pero sin los que uno se las arregla bastante bien para vivir“. La frase es tan acertada como desacertada. Depende de cómo se la interprete. Por ejemplo, gran parte de los argumentos sobre la libertad de Savater se basan en la idea de que la libertad es precisamente lo que diferencia al ser humano del resto de los animales. Según él, los animales son autómatas y todo les viene predeterminado (al ser humano, sin embargo, no). Quizá, antes de hacer este tipo de afirmaciones premedievales tan alegremente, le vendrÃa bien estudiar un poco.










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