El mundo de Sofía me lo regalaron hará unos diez días a raíz de una conversación sobre la filosofía y el bachillerato. Siempre he creído que el instituto fue precisamente el principal culpable de que me alejase tanto de esta asignatura que, irónicamente, tanto me interesa. Mis quejas eran (y siguen siendo): que no sean cuestiones filosóficas las que guíen el currículo, que se limite el estudio a la filosofía occidental, que se dé prioridad a la historia de la filosofía en lugar de a la filosofía misma y que, en consecuencia sea el orden cronológico el determinante.
No veo sentido alguno a intentar que sea la historia de la filosofía la que motive a los jóvenes y les incite a adentrarse en el mundo de la filosofía. Si alguien piensa de esta manera es que no tiene ni idea de lo que es un joven. Creo que con esta obra Gaarder nos ha ayudado a dar un paso importante: ahora, al menos, son cuestiones filosóficas las que nos introducen en la historia de la filosofía occidental y no al revés.
El mundo de Sofía me atrapó desde las primeras páginas. Un día, Sofía, una joven adolescente, recibe en su buzón una carta anónima con la pregunta: “¿Quién eres?“. Así empieza todo.
No es que este libro sea la panacea. (Después de todo, sigue siendo un libro de historia de la filosofía occidental contada por orden cronológico.) Pero la historia que Gaarder teje como excusa para hablarnos de historia y filosofía es maravillosa. Para mí, este libro es todo un referente.











3 respuestas ↓
1 jacki
// jun 2, 2009 at 7:46 pm
na
2 Carlos Capote
// jun 7, 2009 at 11:14 am
jacki,
Excelente comentario.
3 Espejos.- Eduardo Galeano // nov 14, 2010 at 10:57 pm
[...] particular, cuando comenté El mundo de Sofía (de hecho, uno de mis libros favoritos), no pude evitar hacerle una pequeña crítica: “que [...]
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