Últimamente me ha dado por leer conferencias. Por lo general, en las charlas los autores se expresan mejor y se esfuerzan más por hacer inteligibles sus mensajes. O eso, o es en sus escritos donde se esfuerzan por hacerlos ininteligibles. Ésta es una colección de discursos de Karl Popper que tienen como elemento común la defensa de la ciencia y la racionalidad.
Sin que sirva de precedente diré que el ejemplar que he leÃdo, de Paidós, es de una edición excelente. Obviando el Ãndice y las primeras páginas (copyright, dedicatoria… etc.) desde la primera página leemos textos escritos por el propio autor. Agradecimientos, nota del autor e introducción han sido escritos por el propio Karl Popper asà que nos evitamos la incómoda sensación de abrir un libro y encontrarnos con textos escritos por quién sabe quién. El único añadido es un posfacio del compilador que, como su nombre indica, está donde debe estar, al final. Además, he de decir que dicho posfacio es totalmente apropiado ya que no se trata de un artÃculo de opinión agregado sino de notas sobre el proceso de compilación.
Ésta ha sido para mà una lectura agradable. Lo cierto es que suele disgustarme leer a autores con los que coincido demasiado porque me da la sensación de que este tipo de lecturas sólo contribuye a que me convenza más aún de que tengo la razón y pierda toda perspectiva y capacidad de autocrÃtica. Creo que Karl Popper es uno de los autores con los que más coincidencias de opinión he encontrado hasta ahora. Es cierto que también he encontrado diferencias, como, por ejemplo, en lo que al armamento -o quizá deberÃa decir desarmamento- nuclear se refiere pero las coincidencias han sido mucho más sustanciales y numerosas.
Desde hacÃa mucho tiempo venÃa pensando, y creo que es una idea bastante común, en la idea de que la evolución es una teorÃa que podrÃa generalizarse. La selección natural tiene mucho que ver con la selección crÃtica de las mejores ideas en el ámbito cientÃfico. Precisamente a esta propuesta dedica Popper el primer capÃtulo. “Por supuesto, es posible que el cientÃfico individual desee más bien establecer su teorÃa que refutarla. Pero desde el punto de vista del progreso de la ciencia, este deseo puede fácilmente engañarlo. Además, si no examina crÃticamente su teorÃa predilecta, otros lo harán por él“.
Decidà leer este libro porque sabÃa que tocaba un tema en el que yo he estado trabajando desde hace tiempo. El concepto de tolerancia, entendido como aceptación de las diferencias, me ha tenido ocupado durante los últimos meses. Hoy parece común la idea de que todo vale. De que, quizá para evitar conflictos, debemos considerar que las verdades son relativas. “El hombre, podrÃamos decir, no parece ser tanto un animal racional como un animal ideológico“, dice Popper. Aún recuerdo cuando de pequeño me preguntaba porqué no aceptamos que Dios creó a los creacionistas y no a los evolucionistas, que vienen de los monos. La idea es original pero absurda. DirÃa que este concepto de tolerancia -basada en la duda y en la relatividad de las verdades- surge por dos motivos. El primero es el más loable: la intención de reducir conflictos provocados por las diferencias de opinión. El segundo, y creo que decisivo, no es tan loable: la falta de sensatez y el deseo de querer que nuestras ideas sean consideradas válidas sin tener que someterlas a crÃtica. Me atrevo a decir que es el segundo punto el que lleva a muchos a pregonar el primero.
Aceptar las diferencias no significa no criticarlas ni creer -o aceptar- que quienes piensan diferente también tienen la razón. Esta idea es absurda y este concepto de tolerancia es insostenible e intolerable. Al relativismo y al mito del marco dedica Popper el segundo capÃtulo. “La gente confunde relativismo con la importante -y verdadera- intuición de que todos los hombres son falibles, y proclives al prejuicio“.
Tengo que reconocer que han habido muchos argumentos que no he podido seguir correctamente porque carezco de una formación básica en lo que a historia -y en especial a historia de la ciencia- se refiere. En cualquier caso, éste es un libro que se deja leer y que aporta ideas muy interesantes sobre la filosofÃa de la ciencia.









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