El error de Descartes – Antonio Damasio

Hace cosa así como un mes y medio leí En busca de Spinoza, de Antonio Damasio. Si en tan poco tiempo me decidido a leer una nueva obra suya… es porque me dejó fascinado.

Al principio me preocupaba ser víctima de esa vieja costumbre que todos tenemos de leer libros de aquellos autores que sostienen las mismas teorías que nosotros. De esta manera nos reafirmamos y nos sentimos más seguros de nuestras ideas. En cierto modo, nos radicalizamos. Esta es una práctica tan extendida como irracional. Ya nos dijo Stuart Sutherland (y Karl Popper años antes) que para evaluar la veracidad de una hipótesis el primer paso es buscar argumentos en contra y no al revés, como solemos hacer.

Dos cosas me han dejado más tranquilo. En primer lugar, la sensatez con que Damasio expone sus teorías. Sin dogmas, nunca afirmando, sólo formulando hipótesis. En segundo lugar, la solidez y el detalle de sus argumentos. Mis ideas no se han radicalizado. No estoy más convencido que antes de que cuerpo, cerebro y mente son inseparables. Más bien, estoy igual de convencido. Eso sí, ahora tengo más argumentos en favor de esta hipótesis.

El error de Descartes expone las teorías de Damasio sobre las bases bioquímicas y neurales de las emociones y los sentimientos con más detalle que su obra posterior dedicada a Spinoza. Ambas obras giran en torno a los mismos conceptos pero en este caso, la exposición de argumentos es mucho más extensa. Con razón, la obra también lo es. Dicho sea de paso, el neurólogo de origen portugués ha vuelto a cumplir con su tradición (afortunadamente extendida en el gremio) de regalarnos nada menos que 17 páginas de notas y referencias bibliográficas.

Si tuviese que explicar en pocas palabras la idea general que transmite el libro seleccionaría la siguiente conclusión: “No es sólo la separación entre mente y cerebro la que es mítica: la separación entre mente y cuerpo es, probablemente, igual de ficticia. La mente forma parte del cuerpo tanto como del cerebro”. A quien esté interesado en conocer los razonamientos que dan lugar a esta hipótesis le recomiendo sin dudarlo la lectura de la obra completa.

Hay quienes se preguntan si este tipo de investigaciones y sus conclusiones insinúan que el amor, la generosidad, la bondad, etc. son sólo el resultado de la regulación neurobiológica orientada a la supervivencia. A estas cuestiones, Damasio responde: “Indudablemente, no es así. [...] La magnitud del sentimiento y la belleza del mismo no se ponen en peligro si nos damos cuenta de que la supervivencia, el cerebro y la buena educación tienen mucho que ver con las razones por las que experimentamos dichos sentimientos”.

35 Comments

  1. Oscar

    hola, me parece una buena valoración. yo, por mi parte, sólo he leído “el error de Descartes”; me costó empezarlo puesto la sinopsis de la parte trasera del libro no me dejaba muy satisfecho; ahora me explico. yo estudio filosofia, y entre los centenares de filósofos que se nos plantean delante siempre hay unos que salen en la perpetuidad, sea así con Aristóteles, Platón y Descartes y Hume. ahora bien, referente a las ideas que capta y luego denuncia de Descartes estoy de acuerdo en parte. Estoy de acuerdo en que Descartes era dualista entre mente y cuerpo, eso es algo que no se puede dudar. pero lo que no me gustó nada es que cogiera el “cogito ergo sum” y lo utilizara ÚNICAMENTE en sentido literal. pues bien, el “pienso, luego existo” no significa (para nada!) que si no piensas no hay ser o existencia. eso es una barbaridad. por muy simplificada que sea la frase, en latín o francés, seria mas bien un “pienso, luego soy consciente de que existo” puesto que en el método de dudar de todo hasta llegar a la conclusión de que puedes dudar de todo menos de que estás dudando, creo que es un buen método. independientemente del dualismo mente-cuerpo, no se puede coger a un autor y transgiversarle las frases más célebres de su proyección. creo que esto puede suscitar dudas en gente que tenga menos apetito de temas cartesianos o ninguna guía anterior; en este sentido, el libro sólo es un precursor de prejuicios para novicios en temas similares.

    a parte de esto, las explicaciones neurobiológicas me parecieron tan aseuibles y fáciles de entender que incluso me sorprende que se me dieran con poca motivación la biologia en su tiempo, es irónico porque, justamente en la facilidad de entender lo escrito, es muy parecido a Descartes.

    saludos, Oscar.

  2. Hola Óscar!

    Muy buena tu puntualización. Sólo puedo añadir que a mí me sucedió precisamente al contrario. Fue leer a Damasio lo que me llevó a querer contrastar y leer el Discurso del método. Había leído fragmentos del discurso en bachillerato pero no había leído el texto completo. ¡En vez de apagar mi interés por Descartes, Damasio lo avivó!

    Lo cierto es que no creo que nadie con un mínimo de sensatez dude que Descartes fue un intelectual de gran talla. Sin embargo, creo que mucha gente habla del Discurso del Método desde una perspectiva completamente errónea. El Discurso del Método de Descartes es una de las obras menos metodológicas que jamás he leído. Cierto es que dedica mucho tiempo a explicar un método de razonamiento, ¡pero es un método que él mismo no usa!

    Siempre que hablo con alguien del “cogito, ergo sum” de Descartes escucho interpretaciones que no tienen nada que ver con la intención de Descartes. Sin embargo, lamento discrepar contigo. Creo que la idea de Descartes al utilizar el “pienso, luego existo” no era tanto una idea metodológicamente escéptica (de hecho, él mismo, en el propio Discurso del Método, ataca a “los escépticos”) sino una idea inseparable de su dualismo.

    Mi argumento para defender que el “cogito, ergo sum” es un error en la filosofía de Descartes, y que no se trataba de una duda metodológica sino de una justificación ingeniosa de su dualismo, es que justo un párrafo después de enunciarlo agregó:

    “Luego, examinando con atención lo que era, y viendo que podía fingir que no tenía cuerpo y que no hay mundo, ni lugar donde yo estuviera, mas que no podía fingir por eso que yo no fuera y que, por el contrario, del hecho mismo de que yo pensara en dudar de la verdad de lo demás, se seguía muy evidentemente que yo era, en lugar de que, si solamente hubiese cesado de pensar, aunque todo el resto de lo que alguna vez hubiera imaginado hubiese sido verdadero, yo no tenía razón alguna para creer que yo hubiese existido, conocí de ahí que yo era una sustancia cuya total esencia o naturaleza no es suno pensar y que, para ser, no necesita lugar alguno ni depende de cosa material alguna.” [extraído del Discurso del Método]

    Siento discrepar en esto contigo pero creo que la mayoría de los filósofos hace una interpretación romántica y moderna del “pienso, luego existo” que nada tiene que ver con lo que pensaba Descartes cuando lo escribió. Personalmente, una de las cosas que más me gustan de Damasio es que no sólo es muy bueno como divulgador científico, ¡además es un gran pensador!

    Dejando de un lado los puntos en los que discrepamos, creo que haces bien en recordar que carece de sentido leer a Damasio y no leer también a Descartes. Espero que sigas visitando esta Web y dejando comentarios tan interesantes como éste. ¡Muchísimas gracias por la participación!

  3. fernando

    Hola Carlos,

    Me di de bruces con tu blog cuando buscaba información sobre “El Error de Descartes”. Tenía interés en el libro porque tengo una amiga con la cual, cuando discutimos sobre el amor, me dice que todo es al fin y al cabo bioquímica, como si estuviésemos esclavizados a los caprichos del cuerpo y no tuviéramos el más mínimo libre albedrío para decidir.
    Terminé por comprarme el libro y terminé de leerlo, aunque tenga que reconocer que muchos párrafos los he saltado por su profusa y compleja descripción del cerebro y sus componentes. Cosa que comprendo por parte del autor para que se le dé un voto de fiabilidad sobre lo que opina, pero lamentablemente difícil de poder juzgar si no se tienen conocimientos médicos, peor todavía si no sabes nada de neurología. De aquí que me quedo con el prólogo y los últimos capítulos de la obra, que es por otra parte donde más filosofía arriesga.
    La obra se abre a muchos, muchos comentarios. Pero quisiera resaltar unos pocos y muy sucintamente para no aburrir.
    Me ha parecido bien (aunque tal vez haya una falsa modestia en ello) cuando el autor admite que es “escéptico respecto a la presunción de objetividad y presunción que tiene la ciencia” A mi, desde luego, este tipo de libros me asustan porque toda la física y la ciencia en general ponen la condición humana a la altura del barro.
    Más al grano, y ya metidos en el meollo del tema me sorprende que diga que “Las representaciones disposicionales constituyen nuestro depósito completo de conocimiento” [pag 129 libro bolsillo] y poco antes comente que “Nadie sabe a qué pueden parecerse los “códigos” contenidos en el conjunto, a pesar de los muchos descubrimientos nuevos que se ha acumulado en el estudio de la modificación sináptica” Eso me pregunto yo, ¿Qué es exactamente lo que anida en las neuronas que nos permite ver a ojos cerrados recuerdos de la infancia?
    Por otro lado si como él sugiere la mente es un producto de la evolución biológica para asegurar la supervivencia del cuerpo, me deprime y frustra sobremanera que ese producto acabe irremediablemente en la putrefacción. Qué malgasto de energía. Aunque cabe pensar a la vez ¿Cuál sería el siguiente peldaño en la evolución por la supervivencia?
    En cuanto al error de Descartes poco o nada puedo objetar. Yo tampoco entiendo qué puede hacer la mente sola sin el cuerpo, si de hecho, todo lo que es, es lo que hay ahí afuera. Ahora bien, no deja de parecerme harto raro que la mente se cuestione su propia existencia.
    Me quedan muchas otras cosas que comentar pero iría para largo.
    El libro es, por supuesto, altamente recomendable.

    Un saludo.
    Fernando Aranburu Allende

  4. cheess

    hola sobre este libro estoy buscando el capitulo que trata sobre un niño que vivio aislado en un atico y desde una ventana solo ve una grua de construcción. Pero no estoy segura si esta en el libro. Me puedes ayudar?

    Es para un amigo.

    Gracias.

  5. Fernando: ya se que ha pasado algún tiempo desde tu aportación, sin embargo debo insistir al igual que mi compañero Carlos en la idea de que el “Cogito ergo sum” lo utiliza Descartes con fines exclusivamente epistemológicos. No es una verdad lógica, a pesar de que lógicamente cualquier nombre seguido de la propiedad de la existencia, evidentemente existe, pues lo estás nombrando. Es una verdad por intuición, en el sentido de que para poder pensar, comer, dudar, o lo que sea, antes se ha de existir.
    Un saludo.

  6. Qué interesante como cada uno de ustedes señores ha hecho su propia interpretación de la frase de Descartes, y la propiedad del discurso se apoya en la seguridad de la razón, y del ego, claro está. Qué los hace pensar que su interpretación es la correcta? porque no pensamos en otra opción, crear nuestra propia interpretación, sin creer que estamos entendiendo a Descartes, quizá eso no sea tan determinante como aceptar nuestras propias interpretaciones, claro está usando los mecanismos mentales que nos acerquen lo más posible a la autosatisfacción, más que a la verdad misma.
    Por otra parte, claro que somos duales, la unificación es una meta, un proceso de perfeccionamiento, no una condición nata, si fuese así las disociaciones mente cuerpo no nos ocuparían en su estudio. La vida no sería tan divertida si no existiese un proyecto de auto perfeccionamiento.

  7. Muy interesante, aunque me parese que llega algo tarde para desmentir a Descartes, un siglo talvez.

    De todas maneras, la distincion en te res pensante y res extensa, podria verse en otro plano que en el de demostrar que existe algo asi como un alma, cosa que dudo que alguien quisiera defender hoy como se defendia hace cien años.

    Exelente pagina!
    Saludos!

  8. Antonio Damasio pertenece al grupo de personas que toman el efecto por la causa. Facultades del ser humano como la libertad, la voluntad o el pensamiento -por decir sólo tres- no nacen de procesos bioquímicos -ya sean al azar o a través de la experiencia- sino que nacen desde el “yo” mismo, del espíritu o como se quiera denominar. Si Damasio niega el dualismo está en su derecho, y la verdad que lo argumenta con inteligencia y sin fanatismo, característica que aplaudo, pero sus razonamientos me parecen poco convincentes.
    El autor, al igual que muchos, se encuentra en una posición empírica radical, y digo radical puesto que no cree en otra sustancia “no material” u otra realidad dentro del concepto hombre, y los filósofos empíricos sí creían en ella aunque fuera a un nivel de importancia secundario. O tal vez la diferencia es ser científico y no filósofo ya que el científico contemporáneo del tipo del señor Damasio examinan sólo lo de fuera olvidando lo de dentro. Me temo que uno debería encontrar el equilibrio entre estos dos análisis tal como hizo Descartes, aunque confiriera preeminencia al espíritu, o Inmanuel Kant a través de sus juicios, porque no me negaréis que si el conocimiento se puede alcanzar sin la experiencia, habría que restar importancia a los procesos cerebrales en estos casos.
    La neurociencia lo único que ha descubierto son los mecanismos que se ponen en funcionamiento cuando el espíritu así lo quiere y no cuando “los átomos” desean. Esto es un error muy común. Esas lucecitas del cerebro, esas proteínas que se ponen en marcha, los procesos bioquímicos de las neuronas NO son la causa primera sino que “han sido” movidos por el propio espíritu, esa sustancia o entidad inmaterial que somos nosotros. Te citaré un ejemplo:

    Cuando estás conduciendo un vehículo, ¿cómo te vería un espectador que se encontrara a un kilómetro de distancia de ti y observara ese vehículo en movimiento? Puede llegar a tres conclusiones: que ese coche ha sido creado de la nada, del azar de las moléculas, amontonándose una sobre otra con el paso de los tiempos cual montañas, ríos, mares, planetas… y se mueve por azar; o que la materia en sí es inteligente y que se autodota de leyes, por lo tanto, ese conglomerado de materia se mueve porque en sí son inteligentes; o por último, podrás pensar que hay una inteligencia, como la tuya, en su interior, que se vale del vehículo para cumplir un fin. He conocido a lo largo de los años personas que han creído cualquiera de los tres razonamientos, ahora bien, si se elige el primer planteamiento se debe admitir que es matemáticamente improbable -es decir, para que sea probable se debe dar 1 entre 10exp50- y, por lo tanto, ser coherente y creerse que a tu vecino le puede tocar el Euromillón cada año sin pensar que está haciendo trampas. Total, si se cree en lo otro, ¿por qué no en esto? Lo segundo es la inteligencia implícita en los átomos, y si lo crees, entonces me reiré. Obviamente, la tercera opción es la lógica y natural.
    Continúo. Ahora desde la perspectiva del conductor. Los racionalistas creemos que yo soy el conductor (inteligencia, espíritu, mente) y utilizo mi coche (cuerpo, cerebro), es decir, distinguimos muy bien lo que es una cosa u otra porque, siguiendo el ejemplo del coche, soy consciente de que las órdenes (girar el volante, cambiar de marcha, encender la radio, frenar…) nacen en mí y nunca en el propio automóvil. Si alguna vez decidiera no controlarlo y fiarme de la inteligencia del vehículo, tendría un accidente. Es más, los racionalistas somos conscientes de que hay puertas por donde salir (muerte, sueños…) y observar el concepto material sin estar dentro de él.
    La ciencia sólo ha descubierto que el coche (cuerpo) tiene su propio programa (un programa que denota inteligencia, una inteligencia que no ha sido del hombre, por lo tanto también se debería girar la razón en dirección a ¿Dios?)… Los “científicos empíricos” creen que el conductor es quien pierde aceite cuando una lucecita al lado del cuentakilómetros lo indica. Creen también que el conductor ha perdido la capacidad de moverse cuando el freno de mano está levantado. Y te pregunto: ¿todavía estás seguro que el conductor ha muerto cuando la batería del coche está descargada o el motor queda gripado?
    Claro que el cuerpo -o la materia en general- es importante, y no importante, importantísima, porque es gracias a ella lo que permite manifestarse al espíritu o principio inteligente. Negar su importancia es absurdo. Igual de absurdo es negar que somos materia que decide por nosotros y, por ende, negar la libertad del ser humano.
    Espero que me hayáis entendido.

  9. Paulino

    Hola a tod@s: ¿alguien seria tan amable de enviarme el libro El Error de Descartes? lo agradecere infinitmente.
    Soy psicologo y me interesa este libro de A.Damasio.

  10. Moncho Dicenta

    Estoy totalmente de acuerdo con Edit y me parece muy bien razonada su argumentación, lo que no resulta extraño en alguien que se presenta a sí mismo como un racionalista.
    Es cierto que el peor error de nuestra ciencia, necesariamente materialista, es tomar como causa lo que solo es efecto. Por lo que respecta a la identidad del conductor del vehículo del que él habla, yo aun me atrevería a ir algo más lejos y, puesto que es “mi” cuerpo, “mí” mente, “mi” cerebro, y a su vez, todo eso soy yo; ¿quién es ese yo que se manifiesta a través de ese cuerpo, esa mente, ese cerebro? ¿Existe realmente como un todo absoluto, tal como se ve a sí mismo, o no es sino otro mecanismo más de ese vehículo del que Edit habla? Y si esto es así; entonces, ¿quién es el conductor?

  11. Mina

    Justamente estaba buscando información sobre el libro de Damasio, “El error de Descartes”, cuando encontré este blog. Aún no leo el libro, pero he leído a Damasio, he leído a Descartes y he leído un montón de artículos neurocientíficos recientes (y no tanto).

    Me llaman mucho la atención los argumentos de Edit. Tampoco me parecen convincentes. Me parece muy interesante su analogía del auto y el conductor. El cuerpo y la mente. El principal problema que veo en sus argumentos es la fe. Edit “cree” en la existencia de un espíritu que es quien decide, quien mueve al cuerpo. El argumento, entonces, pertenece al ámbito de la fe, y entonces no es posible debatirlo. “La tercera opción es la lógica y natural”, nos dice. Desafortunadamente, la historia nos ha enseñado que, el hecho de que algo parezca lógico y natural, no siempre es verdadero. El problema está en la creencia. Como científica, siempre busco la demostración, no la fe, cosa que es criticada por muchos filósofos que consideran esta búsqueda como empirista radical. Posiblemente lo sea, pero lo que yo como científico quiero es conocer al mundo, no importando si lo que encuentro es algo que no parece lógico o que va en contra de mis creencias. Yo también quiero creer que hay un espíritu que es quien conduce el automóvil de mi cuerpo. Pero, ¿qué tal que no es cierto? ¿Qué tal que no existe tal espíritu? ¿Pueden demostrar su existencia, Descartes, Edit, Moncho? ¿Cómo sabe Edit que no son los procesos bioquímicos de las neuronas las que “mueven” al cuerpo? ¿Cómo sabe que esos procesos bioquímicos son causados por el espíritu? Quiero decir, suena lindo y deseable, pero no ha sido demostrado por nadie. Y no me digan “hay cosas que no es necesario demostrar”, porque entonces llegamos al punto en el que mejor que cada quien crea lo que quiera y ya. Yo puedo desear creer en ese espíritu, pero el que yo o diez millones más crean no lo hace existir. Creer no es un argumento. Dice Edit que es absurdo negar la libertad del ser humano. Tal vez, pero el hecho de que algo sea absurdo tampoco lo hace falso. ¿Cuántos “absurdos” y “no lógicos” hay en la historia de la ciencia? Hubo un tiempo en el que lo natural y lo lógico era pensar que la Tierra era el centro del universo. Era absurdo considerar otra cosa. Hoy (casi) nadie lo cree. Yo también quiero creer que soy libre, que soy “yo” quien toma mis decisiones, que es mi yo el conductor de mi cuerpo. Pero soy científica y busco evidencia. Y ninguna evidencia hay de la existencia de un espíritu que ponga en marcha la complicada red sináptica de mi cerebro. Hay, incluso evidencia inquietante que lleva a pensar que tanto la sensación de voluntad “yo quiero moverme”, como el propio movimiento son procesos paralelos, y no en serie, es decir, que tanto la voluntad como la acción son producto de la misma cosa y no es la voluntad la que causa la acción (hay una excelente revisión de Haggard de 2008 al respecto, en Nature). Cuestionable, tal vez, pero allí está, haciendo ruido.
    Así que, chicos, ojo con los radicalismos hacia cualquier lado. La mente humana todavía es un gran misterio. A ver de qué nos enteramos en el transcurso de nuestra vida.

  12. Thomas

    Un pequeño aporte.
    Primero tendrían que leer a Damasio en el orden cronológico, lo que lo hace todavia más interesante.
    1) El error de Descartes
    2)Sentir lo que sucede
    3)Buscando a Spinoza
    4) ….el último (2010) que no sé si se encuentra ya traducido al Castellano.

    En segundo lugar, me gustaría corregir la traducción del “Cogito ergo sum” de Descartes, en Francés (mi idioma) “Je pense donc je suis” lo que debiera traducirser en Castellano por “Pienso luego SOY”, lo cual es bastante más fuerte (en todos los sentidos). Si bien es cierto que uno puede entender el existir desde la filosofia en un sentido más profundo que el mero existir (como existe un clavo sobre la mesa), el “SOY” da la real medida de lo (o sobre lo cual) que se tendría que reflexionar.

    Luego, tratar de evitar la lógica en interpretar esta frase ya que nunca fue la intención de Descartes cometer un pequeño desliz que los amantes de la Lógica dura rechazan. Es una frase que va más alla de un enunciado matematico-lógico, e interpretarlo sólo desde la lógica sería un craso error.

    Damasio, Edelman, Varela, etc…. nos dan un material extremadamente valioso para volver a pensar (o seguir pensando) desde la filosofía. Estamos en una era absolutamente revolucionaria en cuanto a lo que descubrimos de nosotros mismos, y las implicancias son enormes. Creo que tenemos que trabajar este material, con este material, para hacer mejor filosofía. Y es tarea de hoy hacia mañana. Me parece que ignorarlo o verlo solamente desde los más antiguos sería un error enorme. Si estamos al borde de un posible nuevo giro copernicano, aprovechemoslo. (Xavier Zubiri puede ser muy provechoso de leer, sobre todo “Inteligencia Sentiente”)

    No nos olvidemos de detalles tan obvios como que tuvimos que aprender a constituir lo que llamamos “paisaje”, aprender que eso que tenemos a la vista (pero obviando la torre electrica que es fea), es un paisaje. No nos es dado el “paisaje” como tal, tuvimos que aprender de chiquititos lo que los más grandes llamaban “paisaje”. Y de ahi, ver si era bello o no (sin olvidar que también eso de bello, lo tuvimos que aprender y construir en base a muchisimos elementos.
    En todo esto, Damasio y otros nos abren la puerta. Pero claro que no son filosofos.

    Y obviamente, el problema de la fe es un “problema”. Remitamosnos a El Aquinato y su 5 pruebas de la existencia de Dios que agregaba que estas pruebas solamente eran válidas para los que tenian fe!

    Les deseo mucho placer en estas lecturas y apertura de mente para con nuestra buena filosofía. Ella creó las ciencias, es tiempo de cosecha y de procesar esta riqueza nueva para sentar una comprensión del Hombre más real y robusta.

  13. Jose Miguel Pueyo

    Quizá Damasio haya olvidado que lo que dice, algo al menos y no trivial, no es suyo sino de Freud. Así se lee en La Contra de La Vanguardia, Sábado, 9 de octubre de 2010: “Hemos inventado la otra vida como paliativo para el dolor causado por esa destrucción del vínculo entre humanos…” Freudiano, demasiado freudiano, como diría un filósofo bávaro que no quiso serlo, ya que la idea procede de El malestar en la cultura, 1929 (1930), del primer psicoanalista. Damasio, a imitación de Michel Onfray, y quizá también en la línea de hacerse un nombre, se atreve con una obviedad de bulto y un no menor error epistémico, “Freud fue pionero en la investigación del inconsciente, aunque el psicoanálisi no sirva para curar una enfermedad mental grave”. Mal, muy mal están las neurociencias, incluso la de beatificacion damasiada, y siempre superada aun el mínimo detalle por la verdad del Otro que habita al sujeto descubierto por Freud, verdad que el narcisismo pretende encubrir sin fracasar en la patético intento del sí mismo.

  14. Thomas

    Por favor
    tratemos de evitar descalificaciones y epitetos como “patético”. No estamos peleando ni imponiendo puntos de vistas.
    Compartir con respeto es más provechoso para todos.

  15. Jose Miguel Pueyo, psicoanalista

    Patético es el narcisismo. Y queda claro en mi escrito que no me refiero al narcisismo de Antonio Damasio, que si lo tiene sólo a él debe incumbirle, sino, repito, al narcisismo en general. Si no estas de acuerdo con esta idea no seré yo quien pretenda que cambies, como creo que también queda claro en mi escrito. Por todo ello no estoy de acuerdo en absoluto con su talante diplomático, que se me antoja aparente, pues no dejas de indicar incluso las palabras que debe utilizarse en una crítica. Se advierte que no has leído a Spinoza, a Kafka o a Tolstoi… a pocos epistemólogos… pero bueno no seré yo tampoco quien te aconseje que los leas.
    Siempre cordiales saludos, que a ti se te olvidan. JMP

  16. Claudia

    No se si ustedes me podrían responder de forma más o menos resumida. Pero no me he leído el libro del error de Descartes y me gustaría saber cuales son las ideas principales, ya que me interesa mucho este tema.
    Saludos!

  17. Buenos días!

    También he llegado a este blog buscando información sobre “El error de Descartes”, porque me apasiona Damasio.

    No estoy de acuerdo con Edit en lo de que Damasio tome la causa por el efecto, o viceversa.

    Simplemente, lo que los nuevos paradigmas científicos están demostrando (en consonancia con otras formas de sabiduría milenaria) es que la causa y el efecto son lo mismo, lo que es causa puede ser efecto y viceversa.

    Decir que el amor es bioquímica, no es decir que la causa del amor sea la bioquímica. Porque la causa de la bioquímica también es el amor.

    Por ej: cuando amamos, cuando sentimos empatía o amor por otra persona, nuestros órganos se ponen a segregar oxitocina (la hormona del “amor”) y otros neurotransmisores de la “felicidad”; y cuando nuestro cuerpo segrega oxitocina (por ejemplo en el parto natural, el pico más alto de oxitocina de la especie) sentimos un gran “enamoramiento” de nuestro bebé. Funciona una cosa y viceversa.

    Es lo que quiere decir tu amiga, @Fernando. En realidad, no hay una causa y un efecto sucesivos en el tiempo: el cuerpo y la mente son ESPEJOS, son dos dimensiones de una misma realidad. Cuando uno se modifica, se modifica el otro.

    La identidad cuerpo-mente es mucho más fácil de comprender de lo que nos imaginamos.

    La sociedad patriarcal que conocemos, todo lo que conocemos como “civilización occidental” e histórica (los últimos 2000 o 3000 años) parte de esa dualidad cuerpo-mente. De hecho, gente como Claudio Naranjo (otro imprescindible) dice que el patriarcado es precisamente la división cuerpo-mente. La división (artificial) entre los 3 cerebros (primitivo, córtex y neocórtex).

    El pensamiento BINARIO (cuerpo-mente, causa-efecto, pasado-futuro, femenino-masculino, razón-emoción…) del que surgió el racionalismo, la Ilustración y la Ciencia, está siendo superado por la misma ciencia, como demuestra Damasio.

    Un saludo a todos!!!

  18. “Decir que el amor es bioquímica, no es decir que la causa del amor sea la bioquímica. Porque la causa de la bioquímica también es el amor.”

    Hace tiempo que quedé un poco descolgado de los comentarios de este post pero, aunque no lo parezca, he leído cada uno de ellos. Ileana, la frase que repito, simplemente, me encanta. Muchas veces los comentarios superan con creces el post que comentan.

  19. Claudio Muñoz

    Soy médico. No olviden que sólo el 10% de las redes neuronales estan determinadas gnéticamente. El 90% restante gracias a la neuroplasticidad se automodulan, permiten un automodelamiento, es la epigenética.
    Esta es la base de la libertad del ser humano, que nospermite arrancarnos de los determinismos gnéticos, así como de los determinismos culturales. Sino nos estariamos repitiendo incansablemente.
    Esta libertad nos permite tener sentimientos, superar las emociones básica como dice Damasio, razonar para superar los determinismos y las coerciones del medio y ser libres, verdaderamente libres.

    Gracias por leer este comentario.
    Claudio.

  20. willian lora garcia

    hola, que tal me quiero incluir en su analisis me parese interesante, soy nobato pero me gusta la psicologia y estoy haciedo una maestria en magisterio. lo que paso con descartes fue que hera ateo. y sustento lo que dise damasio y los demas,tomando en cuenta lo que dice paulo freire,que el honbre habla y escribe porque es todo espiritu y ese espiritu sustenta el ser.sino me corigen.bay gracias

  21. José Luis Martínez

    “Pienso”, en el “pienso,luego existo”, no se refiere a un pensar reflexivo: “en la medida en que soy conciente de mí en esa medida existo”.No.No significa eso.Pensar para D. es una actividad espontánea del alma que abarca el sentimiento y la voluntad.Sentir y desear son formas del pensar.Pensar es toda la actividad psicológica del sujeto. Pensar es una actividad espontánea que define el ser del alma,Por eso afir-
    ma D. que si dejáramos de pensar dejaríamos de ser.

  22. José Luis Martínez

    Los siguientes pasajes de D. servirán para aclarar y confirmar lo expuesto en el comentario de ayer:

    “Pero, ¿que soy,pues? Una cosa que piensa,¿qué es una co
    sa que piensa? Una cosa que duda quc concibe, que afir
    ma,que niega,que quiere,que también imagina y siente.”
    (2a.Med.,par.22)

    “Porque todos los modos de pensar que experimentamos
    en nosotros pueden referirse a dos modos generales: uno
    es la percepción,o sea la operación del entendimiento; el
    otro la volición u operación de la voluntad.Pues sentir,
    imaginar y simplemente entender,son sólo diversos modos
    de percibir; como también desear,sentir aversión,afirmar,
    negar,dudar son diversos modos de querer.” (Respuestas
    a las segundas objeciones.Definiciones I)

    “Con el término pensamiento entiendo todo lo que se pro
    duce en nosotros mientras estamos concientes,en tanto
    tenemos conciencia de ello.Y así no sólo entender,querer,
    imaginar,sino también sentir es lo mismo aquí que pensar.”
    (Principios,IX)

  23. Primero, decir que todavía no he leído nada de Damasio, si he llegado aquí es porque lo estoy valorando, y después de este acalorado debate que abarca ya casi seis años, no puedo dejar de leerlo.
    Me ha llamado la atención especialmente la aportación de José Miguel Pueyo (comentario 16), y no puedo evitar contestarle (no creo que lo lea ya pues hace año y medio, pero no puedo evitar haberlo leído hoy).

    “Quizá Damasio haya olvidado que lo que dice, algo al menos y no trivial, no es suyo sino de Freud.”
    Un cuidadoso análisis de la obra central de Schopenhauer, “El mundo como voluntad y representación”, muestra que muchas de las ideas más características de Freud habían sido anticipadas por aquel. (http://platea.pntic.mec.es/~macruz/Psico/SCHOPENY.htm)

    Así que me choca mucho dicho comentario. No se si es un ataque a Damasio por tener ideas parecidas a Freud (o de Schopenhauer). Otra cosa es que Damasio trate de hacer el trabajo que Freud no quiso hacer, pues las comprobaciones empíricas de sus hipótesis (falsación), no le interesaba en absoluto, solamente era una máquina de generar frases llamativas sin el menor fundamento científico verificable ni replicable. (http://www.sedin.org/propesp/X0164_Po.htm)

  24. J.L. Martínez

    Lo que entiende D. por pensamiento queda expuesto en los tres pasajes de sus obras que me permití citar en un comen-
    tario anterior
    Saludos.

  25. Jate

    willian lora garcia, te tomo la palabra en tu oferta de ser corregido: de todos los errores que pudo tener Descartes, su ateísmo (perdón, hateísmo, para que me entiendas), va a ser el menos de ellos.

    Te intentaría corregir algo más, pero es que es prácticamente ininteligible.

    Sólo puedo decir que tus comentarios me dejan los pelos de punta. Sobre todo lo de que estés haciendo maestría en magisterio. El resto, principalmente me produce dolor ocular.

    Por el bien de las generaciones venideras, confío en que sea un magisterio artístico y que jamás enseñes nada relacionado con el razonamiento ni la ortografía (diré rasonaniento y hortografia, para que me entiendas).

  26. Teté

    Jate, sos muy gracioso!

    También llegué al blog buscando opiniones acerca del libro motivo de tan interesante debate!

    Sólo quisiera acercar un pensamiento. No creo que se trate de un ring en el que se dispute la pureza de los pensamientos.

    Partimos de la base de que hablamos de autores de cierto prestigio, les suponemos una ética (o no la suponemos tanto….).
    Considero que como decía Gastón Bachelard respecto del obstáculo epistemológico, “…se conoce en contra de los conocimientos previos” (no sin esfuerzo)…pero no podemos negar que es necesario conocer el abecedario para acceder a la lectura…

    Para mi buscar ubicar que autores ya dijeron lo que otros postulan es como perderse de disfrutar del truco del mago tratando de descubrir su trampa…¿que gracia?

    Claro que una cosa es plagiar descaradamente y otra muy distinta es reconocer que en los recorridos que hacemos cuando leemos (y escribimos) o escuchamos música (y la componemos) tenemos influencias marcadas por nuestras preferencias…

    Por último y con todo respeto, entiendo que ser crítico es un desafío que requiere honestidad. Otra cosa son los gustos de cada quien….

    Las neurociencias tienen buena prensa ultimamente, es que son bien funcionales a las leyes del mercado capitalista…Aún así, personalmente reconozco sus avances e influencia en nuestra realidad actual. Tendemos a asumir pensamientos excluyentes, será una posición mas cómoda?

    El fundamentalismo consiste en la pretensión de detentar el monopolio de la verdad, cada fundamentalismo desposee al individuo de su palabra…(ergo, nada mas alejado del psicoanálisis…)

    Muy interesante leer sus opiniones! Saludos!

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