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Carlos Capote

El error de Descartes.- Antonio Damasio

2 de Agosto de 2006 · 7 comentarios

El error de DescartesAutor(a): Antonio Damasio
Título: El error de Descartes
ISBN-10: 8484321843
ISBN-13: 978-8484321842
En una frase: "No es sólo la separación entre mente y cerebro la que es mítica: la separación entre mente y cuerpo es, probablemente, igual de ficticia. La mente forma parte del cuerpo tanto como del cerebro."

Mi veredicto:(Esto no es democrático.) Puntuación:5 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:5 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:5 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:5 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:5 sobre 5.

Hace cosa así como un mes y medio leí En busca de Spinoza, de Antonio Damasio. Si en tan poco tiempo me decidido a leer una nueva obra suya… es porque me dejó fascinado.

Al principio me preocupaba ser víctima de esa vieja costumbre que todos tenemos de leer libros de aquellos autores que sostienen las mismas teorías que nosotros. De esta manera nos reafirmamos y nos sentimos más seguros de nuestras ideas. En cierto modo, nos radicalizamos. Esta es una práctica tan extendida como irracional. Ya nos dijo Stuart Sutherland (y Karl Popper años antes) que para evaluar la veracidad de una hipótesis el primer paso es buscar argumentos en contra y no al revés, como solemos hacer.

Dos cosas me han dejado más tranquilo. En primer lugar, la sensatez con que Damasio expone sus teorías. Sin dogmas, nunca afirmando, sólo formulando hipótesis. En segundo lugar, la solidez y el detalle de sus argumentos. Mis ideas no se han radicalizado. No estoy más convencido que antes de que cuerpo, cerebro y mente son inseparables. Más bien, estoy igual de convencido. Eso sí, ahora tengo más argumentos en favor de esta hipótesis.

El error de Descartes expone las teorías de Damasio sobre las bases bioquímicas y neurales de las emociones y los sentimientos con más detalle que su obra posterior dedicada a Spinoza. Ambas obras giran en torno a los mismos conceptos pero en este caso, la exposición de argumentos es mucho más extensa. Con razón, la obra también lo es. Dicho sea de paso, el neurólogo de origen portugués ha vuelto a cumplir con su tradición (afortunadamente extendida en el gremio) de regalarnos nada menos que 17 páginas de notas y referencias bibliográficas.

Si tuviese que explicar en pocas palabras la idea general que transmite el libro seleccionaría la siguiente conclusión: “No es sólo la separación entre mente y cerebro la que es mítica: la separación entre mente y cuerpo es, probablemente, igual de ficticia. La mente forma parte del cuerpo tanto como del cerebro”. A quien esté interesado en conocer los razonamientos que dan lugar a esta hipótesis le recomiendo sin dudarlo la lectura de la obra completa.

Hay quienes se preguntan si este tipo de investigaciones y sus conclusiones insinúan que el amor, la generosidad, la bondad, etc. son sólo el resultado de la regulación neurobiológica orientada a la supervivencia. A estas cuestiones, Damasio responde: “Indudablemente, no es así. [...] La magnitud del sentimiento y la belleza del mismo no se ponen en peligro si nos damos cuenta de que la supervivencia, el cerebro y la buena educación tienen mucho que ver con las razones por las que experimentamos dichos sentimientos”.

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Categoría: Comentarios literarios | Tags:

7 respuestas ↓

  • 1 Oscar // Abr 29, 2008 at 10:07 am

    hola, me parece una buena valoración. yo, por mi parte, sólo he leído “el error de Descartes”; me costó empezarlo puesto la sinopsis de la parte trasera del libro no me dejaba muy satisfecho; ahora me explico. yo estudio filosofia, y entre los centenares de filósofos que se nos plantean delante siempre hay unos que salen en la perpetuidad, sea así con Aristóteles, Platón y Descartes y Hume. ahora bien, referente a las ideas que capta y luego denuncia de Descartes estoy de acuerdo en parte. Estoy de acuerdo en que Descartes era dualista entre mente y cuerpo, eso es algo que no se puede dudar. pero lo que no me gustó nada es que cogiera el “cogito ergo sum” y lo utilizara ÚNICAMENTE en sentido literal. pues bien, el “pienso, luego existo” no significa (para nada!) que si no piensas no hay ser o existencia. eso es una barbaridad. por muy simplificada que sea la frase, en latín o francés, seria mas bien un “pienso, luego soy consciente de que existo” puesto que en el método de dudar de todo hasta llegar a la conclusión de que puedes dudar de todo menos de que estás dudando, creo que es un buen método. independientemente del dualismo mente-cuerpo, no se puede coger a un autor y transgiversarle las frases más célebres de su proyección. creo que esto puede suscitar dudas en gente que tenga menos apetito de temas cartesianos o ninguna guía anterior; en este sentido, el libro sólo es un precursor de prejuicios para novicios en temas similares.

    a parte de esto, las explicaciones neurobiológicas me parecieron tan aseuibles y fáciles de entender que incluso me sorprende que se me dieran con poca motivación la biologia en su tiempo, es irónico porque, justamente en la facilidad de entender lo escrito, es muy parecido a Descartes.

    saludos, Oscar.

  • 2 Carlos Capote // May 2, 2008 at 10:44 am

    Hola Óscar!

    Muy buena tu puntualización. Sólo puedo añadir que a mí me sucedió precisamente al contrario. Fue leer a Damasio lo que me llevó a querer contrastar y leer el Discurso del método. Había leído fragmentos del discurso en bachillerato pero no había leído el texto completo. ¡En vez de apagar mi interés por Descartes, Damasio lo avivó!

    Lo cierto es que no creo que nadie con un mínimo de sensatez dude que Descartes fue un intelectual de gran talla. Sin embargo, creo que mucha gente habla del Discurso del Método desde una perspectiva completamente errónea. El Discurso del Método de Descartes es una de las obras menos metodológicas que jamás he leído. Cierto es que dedica mucho tiempo a explicar un método de razonamiento, ¡pero es un método que él mismo no usa!

    Siempre que hablo con alguien del “cogito, ergo sum” de Descartes escucho interpretaciones que no tienen nada que ver con la intención de Descartes. Sin embargo, lamento discrepar contigo. Creo que la idea de Descartes al utilizar el “pienso, luego existo” no era tanto una idea metodológicamente escéptica (de hecho, él mismo, en el propio Discurso del Método, ataca a “los escépticos”) sino una idea inseparable de su dualismo.

    Mi argumento para defender que el “cogito, ergo sum” es un error en la filosofía de Descartes, y que no se trataba de una duda metodológica sino de una justificación ingeniosa de su dualismo, es que justo un párrafo después de enunciarlo agregó:

    “Luego, examinando con atención lo que era, y viendo que podía fingir que no tenía cuerpo y que no hay mundo, ni lugar donde yo estuviera, mas que no podía fingir por eso que yo no fuera y que, por el contrario, del hecho mismo de que yo pensara en dudar de la verdad de lo demás, se seguía muy evidentemente que yo era, en lugar de que, si solamente hubiese cesado de pensar, aunque todo el resto de lo que alguna vez hubiera imaginado hubiese sido verdadero, yo no tenía razón alguna para creer que yo hubiese existido, conocí de ahí que yo era una sustancia cuya total esencia o naturaleza no es suno pensar y que, para ser, no necesita lugar alguno ni depende de cosa material alguna.” [extraído del Discurso del Método]

    Siento discrepar en esto contigo pero creo que la mayoría de los filósofos hace una interpretación romántica y moderna del “pienso, luego existo” que nada tiene que ver con lo que pensaba Descartes cuando lo escribió. Personalmente, una de las cosas que más me gustan de Damasio es que no sólo es muy bueno como divulgador científico, ¡además es un gran pensador!

    Dejando de un lado los puntos en los que discrepamos, creo que haces bien en recordar que carece de sentido leer a Damasio y no leer también a Descartes. Espero que sigas visitando esta Web y dejando comentarios tan interesantes como éste. ¡Muchísimas gracias por la participación!

  • 3 Neurocultura. Una cultura basada en el cerebro.- Francisco Mora // Oct 1, 2008 at 8:20 pm

    [...] un enfrentamiento completamente innecesario entre razón y emociones. Parafraseando al Damasio de El error de Descartes, Mora escribe: Pocas dudas alberga ya la concepción de la unidad del ser humano no dividido éste [...]

  • 4 fernando // Ago 30, 2009 at 1:18 pm

    Hola Carlos,

    Me di de bruces con tu blog cuando buscaba información sobre “El Error de Descartes”. Tenía interés en el libro porque tengo una amiga con la cual, cuando discutimos sobre el amor, me dice que todo es al fin y al cabo bioquímica, como si estuviésemos esclavizados a los caprichos del cuerpo y no tuviéramos el más mínimo libre albedrío para decidir.
    Terminé por comprarme el libro y terminé de leerlo, aunque tenga que reconocer que muchos párrafos los he saltado por su profusa y compleja descripción del cerebro y sus componentes. Cosa que comprendo por parte del autor para que se le dé un voto de fiabilidad sobre lo que opina, pero lamentablemente difícil de poder juzgar si no se tienen conocimientos médicos, peor todavía si no sabes nada de neurología. De aquí que me quedo con el prólogo y los últimos capítulos de la obra, que es por otra parte donde más filosofía arriesga.
    La obra se abre a muchos, muchos comentarios. Pero quisiera resaltar unos pocos y muy sucintamente para no aburrir.
    Me ha parecido bien (aunque tal vez haya una falsa modestia en ello) cuando el autor admite que es “escéptico respecto a la presunción de objetividad y presunción que tiene la ciencia” A mi, desde luego, este tipo de libros me asustan porque toda la física y la ciencia en general ponen la condición humana a la altura del barro.
    Más al grano, y ya metidos en el meollo del tema me sorprende que diga que “Las representaciones disposicionales constituyen nuestro depósito completo de conocimiento” [pag 129 libro bolsillo] y poco antes comente que “Nadie sabe a qué pueden parecerse los “códigos” contenidos en el conjunto, a pesar de los muchos descubrimientos nuevos que se ha acumulado en el estudio de la modificación sináptica” Eso me pregunto yo, ¿Qué es exactamente lo que anida en las neuronas que nos permite ver a ojos cerrados recuerdos de la infancia?
    Por otro lado si como él sugiere la mente es un producto de la evolución biológica para asegurar la supervivencia del cuerpo, me deprime y frustra sobremanera que ese producto acabe irremediablemente en la putrefacción. Qué malgasto de energía. Aunque cabe pensar a la vez ¿Cuál sería el siguiente peldaño en la evolución por la supervivencia?
    En cuanto al error de Descartes poco o nada puedo objetar. Yo tampoco entiendo qué puede hacer la mente sola sin el cuerpo, si de hecho, todo lo que es, es lo que hay ahí afuera. Ahora bien, no deja de parecerme harto raro que la mente se cuestione su propia existencia.
    Me quedan muchas otras cosas que comentar pero iría para largo.
    El libro es, por supuesto, altamente recomendable.

    Un saludo.
    Fernando Aranburu Allende

  • 5 cheess // Oct 14, 2009 at 8:41 am

    hola sobre este libro estoy buscando el capitulo que trata sobre un niño que vivio aislado en un atico y desde una ventana solo ve una grua de construcción. Pero no estoy segura si esta en el libro. Me puedes ayudar?

    Es para un amigo.

    Gracias.

  • 6 DieguezZ // Feb 3, 2010 at 8:16 pm

    Fernando: ya se que ha pasado algún tiempo desde tu aportación, sin embargo debo insistir al igual que mi compañero Carlos en la idea de que el “Cogito ergo sum” lo utiliza Descartes con fines exclusivamente epistemológicos. No es una verdad lógica, a pesar de que lógicamente cualquier nombre seguido de la propiedad de la existencia, evidentemente existe, pues lo estás nombrando. Es una verdad por intuición, en el sentido de que para poder pensar, comer, dudar, o lo que sea, antes se ha de existir.
    Un saludo.

  • 7 Tercera Cultura S02E07: LOVE STORY « Tercera Cultura // Feb 9, 2010 at 6:50 am

    [...] “El Error de Descartes: La Razón de las Emociones“: Libro de Antonio Damasio (una reseña breve [...]

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