“No transijo, no transigiré nunca con la literatura localista” - Galdós. Con esta cita empieza Centurión su segundo libro. Desafiando. Éste es un libro localista como pocos. De hecho, yo no tenÃa ni la menor idea de lo que era un libro localista hasta que leà éste. Está magistralmente escrito en jerga canaria y, dadas las particularidades del dialecto, creo que un no-autóctono no entenderÃa ni la mitad de las cosas que se dicen. (Un autóctono quizá entienda menos aún.)No tengo ni la más remota idea de quién es Jaime Centurión. En el libro aparece una foto suya que me recuerda un poco a Tom Hanks en Náufrago. AhÃ, con su pelambrera y su barbita. En esa esquinita del libro que se dedica a presentar al autor se hace una presentación original; aunque también algo tÃpica en comedias. Reproduzco textualmente: “Qué importa dónde nació. Qué importa cuándo. Qué importa qué ha hecho o dejado de hacer. La publicación de su primer libro, Tocándome los cojones (1992), fue saludada por la crÃtica como algo inclasificable. En la actualidad, sigue paseando“.
El libro es una pequeña colección de cuentos. Siete, para ser más exactos. Seis de ellos me han parecido normalillos pero el séptimo, lo enmarcarÃa. Me refiero al que lleva por tÃtulo: Tu madre fuma. Jaime recuerda, o imagina, (a saber) su adolescencia viendo pelÃculas con su pandilla: “los jóvenes ruinillas de la época“. Iban a ver pelÃculas a la plaza de toros que, afortunadamente, en aquella época a penas se utilizaba como tal. “Ver un toro allà era más raro que un martes Jueves Santo“. Hoy, añado aunque no tenga nada que ver con el libro, puedo decir con orgullo que Canarias ha sido la primera comunidad autónoma en prohibir esa barbarie.
Las pandillas de “ruinillas“, en Tenerife, tienen un peligro de la leche. Jaime y sus compinches hacÃan de todo menos ver la pelÃcula. En cuanto se volvÃa un poco aburrida, durante esos silencios que ponen ahà los guionistas para hacer reflexionar al público, empezaban a “minar la moral” del “Linterna“. “Linterna, déjale el aparato ar chino paque busque las lentillas“, “¡Ven pacá y alúmbrame la puntal nabo que no veo nada!“, “¡Linterna, anoche vi a tu mujer con Fumanchú!“. Eso, cuando no, “¡DedÃcate ar contrabando de quesadillas!“, “¡Lávate los dientes!” o, por supuesto, “¡Linterna, tu madre fuma!“.
Nunca nadie retrató mejor las adolescentes subidas hormonales en grupo chicharreras.
PD: Pal que nolo sepa, chicharrero significa exactamente, según la RAC (Real Academia de la Lengua Canaria): Perteneciente o relativo a Tenerife.










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