Últimamente estoy leyendo bastantes libros sobre ateísmo porque así lo exige un proyecto en el que estoy trabajando. Se ha escrito mucho sobre ateísmo. Aunque infinitamente menos de lo que se ha escrito sobre religión, todo hay que decirlo. Y algo que me llama la atención es la poca asertividad y empatía que tenemos los ateos al expresar nuestras opiniones. En todos los libros que he leído hasta ahora sobre ateísmo se ataca directa y abiertamente a las religiones.
Todo es susceptible de crítica, hasta esta frase. No digo que no deban hacerse críticas a las religiones pero sí digo que debemos ser cuidadosos sobre cómo lo hacemos. En especial si esas críticas van a ir unidas a una defensa del ateísmo. De no hacerlo, sólo conseguiremos elaborar un libro de ateos y para ateos. Escribir de esta manera hace que el argumento del ateísmo se vuelva completamente inaccesible a personas religiosas. Si una de estas personas leyese a un autor ateo cualquiera (Bertrand Russell, Richard Dawkins, Antonio López Campillo o Juan Ignacio Ferreras) se sentiría insultada desde la primera hasta la última página. Y esto es tan malo desde el punto de vista estratégico (alejamos a esa persona del ateísmo) como ético (hacemos que una persona se sienta insultada innecesariamente).
Éste libro, que ya tiene más de 10 años, fue escrito en respuesta a una ley de educación que concedería a la religión “posiblemente, rango de asignatura con puntuación validable académicamente“. Es un libro divertido para un ateo como yo pero probablemente resulte algo ofensivo para una persona religiosa. Y lo que es más llamativo, no dice absolutamente nada sobre el porqué del ateísmo. ¿Por qué rechaza un ateo la hipótesis de Dios? Me ha llamado la atención que un libro que dice ser un curso de ateísmo a penas dé argumentos al respecto. En mi opinión, éste es un libro que no aporta nada didácticamente y que carece por completo de interés filosófico. Eso sí, algunas partes son graciosas.










1 respuesta ↓
1 Rafael Llinás T. // Feb 5, 2010 at 7:53 am
He leído el libro de Campillo y Ferreras y me parece abundante en argumentos lógicos, aparte de divertido.
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