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14 de julio de 2009 ·
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Autor(a): Richard Wiseman
Título: Rarología. La curiosa ciencia de la vida cotidiana
ISBN-10: 8484606929
ISBN-13: 978-8484606925
En una frase: Rarología, es según Wiseman, una forma de ciencia llamativa por estudiar lo cotidiano utilizando métodos inusuales, o por estudiar cosas raras utilizando los métodos científicos convencionales.
Estudiar física es algo que me absorbe completamente. Hace mucho tiempo ya que no comentaba ningún libro por estos lares y es que, de hecho, llevo bastante tiempo sin ser capaz de dedicarle tiempo a la lectura. Hoy mismo (sí, hoy 14 de julio) he tenido mi último examen (por el momento) y en cuanto he llegado a casa he querido aprovechar para ponerme al día con la “pila de libros que he empezado a leer pero que no he tenido tiempo de terminar”.
¿Sería posible investigar por qué la gente deja los libros a la mitad? ¿Qué tipo de gente es más propensa a dejar un libro a medias? ¿Qué tipos de libros son más susceptibles de ser dejados a medias? Este tipo de preguntas suenan bastante ridículas pero si son objeto de una buena investigación pueden dar lugar a conclusiones bastante curiosas y sorprendentes. Puede parecer que me estoy yendo bastante del tema porque lo que pretendía en esta entrada era comentar un libro pero, aunque no lo parezca, comentar este libro es precisamente lo que estoy haciendo.
Rarología es, según Wiseman, una forma de ciencia llamativa por estudiar lo cotidiano utilizando métodos inusuales, o por estudiar cosas raras utilizando los métodos científicos convencionales. Aunque las conclusiones de la mayor parte de los experimentos que se citan en el libro me parecen insostenibles (por desacuerdo radical con los métodos), es cierto que la originalidad de muchos de ellos les hacen merecedores, como mínimo, de una parte de nuestra atención. ¿Recuerdas el sketch de los Monty Python sobre el chiste más gracioso del mundo? Pues Richard Wiseman es la clase de persona que realiza un estudio “científico” inspirado en el asunto. A modo de ejemplo, el 55% de las personas que participaron del experimento consideró este chiste como gracioso:
Dos cazadores se encuentran en el bosque cuando uno de ellos de desploma. Al parecer, no respira y sus ojos están vidriosos. El otro cazador rápidamente toma su teléfono y llama al servicio de emergencia. Dice jadeando:
- ¡Mi amigo está muerto! ¿Qué puedo hacer?
La operadora responde:
- Cálmese. Puedo ayudarlo. Primero, asegúrese de que esté muerto.
Hay un silencio, luego se escucha un disparo. De vuelta al teléfono, el tío dice:
- Muy bien, ¿y ahora qué?
¿Más ejemplos? En Rarología se citan estudios que tratan de responder a preguntas de lo más curioso. ¿Cuáles son las frases y comportamientos que mejor funcionan en encuentros de citas rápidas (speed-dating)? ¿Le va mejor a la gente supersticiosa? ¿Hasta qué punto determina nuestras vidas el nombre que nos ponen? ¿Lo que vemos en la tele puede hacernos más agresivos? ¿Es la gente religiosa más solidaria? ¿En qué ciudades se lleva un ritmo de vida más rápido?
¿Una crítica? Sin querer que la crítica sirva para desaconsejar la lectura del libro (de verdad que aconsejo leerlo), no puedo dejar pasar la ocasión para hacer una crítica que me viene a la cabeza cada vez que leo experimentos del tipo de los narrados en este libro. Y es que me da la impresión de que, aunque inocua y divertida, quizá la rarología no sea más que el nombre que hemos querido dar a una nueva pseudociencia.
La rarología, epistemológicamente (espero, con esto, abrir algo de debate) no es otra cosa que algo que parece ciencia pero no lo es. Es, si cabe, sociología mal hecha. Por lo divertida e inocua que es no creo que sea necesario que los escépticos nos levantemos contra ella. Sin embargo, más nos vale, al menos, estar alerta antes de que le empiecen a salir creyentes.
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1 de octubre de 2008 ·
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Autor(a): Francisco Mora
Título: Neurocultura. Una cultura basada en el cerebro
ISBN-10: 8420648426
ISBN-13: 978-8420648422
En una frase: "Conocer cómo funciona el cerebro humano (ciencias) debe permitirnos entender mejor los productos de ese funcionamiento (humanidades)."
Soy un enamorado de la razón y, al mismo tiempo, entiendo que es racional considerar las emociones y los sentimientos como el mayor tesoro que tenemos. Desde siempre he sentido rechazo por esos discursos que enfrentan la razón a las emociones. No hay enfrentamiento posible. Es absurdo plantear las cosas de esa manera. No es que en el debate entre cerebro y corazón, o razón y emociones, adopte una posición centrista. Del mismo modo que, cuando escucho a dos aficionados discutir qué equipo de fútbol merece más admiración, si el F. C. Barcelona o el R. Madrid, lo que rechazo es el debate en sí.
Tal vez alguien me replique que, en ocasiones, “la razón nos dice” que hagamos una cosa cuando “el cuerpo nos pide” otra. Cierto es. Pero lo que no es cierto es que de aquí se pueda concluir que existe una brecha entre lo racional y lo emocional. ¿O es que, acaso, no tenemos, a veces, emociones simultáneas que entran en conflicto? ¿Y, no es cierto también que, en nuestro limitado e imperfecto uso de la razón, muchas veces llegamos a proposiciones que se contradicen? Pretender que a más razón menos emoción, o viceversa, no es más que un error de enfoque.
Quizá es esa forma de pensar mía la que me ha hecho admirar este libro. Aquí, Francismo Mora, defiende que los avances en la ciencia del cerebro tienen importantes consecuencias en las humanidades.
“Conocer cómo funciona el cerebro humano (ciencias) debe permitirnos entender mejor los productos de ese funcionamiento (humanidades).” (pág. 34)
Puede parecer que no hay gran relación entre la propuesta de Mora y mis argumentos sobre razón y emociones. No obstante, aunque puede que me equivoque, creo que la cuestión es fundamental para entender la brecha que existe a día de hoy entre ciencias y humanidades (tema central de la obra). Sin embargo,
“Para quienes hasta ahora han sostenido que, de modo irreconciliable y sin encuentro posible, la ciencia mira hacia abajo buscando leyes universales «frías», mientras que las humanidades, y en ellas particularmente el arte, miran hacia arriba buscando lo «caliente», lo singular e «irrepetible» del ser humano, su tiempo está pasando.” (pág. 34)
Tengo la sospecha de que parte de la responsabilidad de la errónea dicotomía razón-emociones es de la concepción dualista del ser humano. Digo esto porque, salvo vagos y fracasados intentos de argumentar la existencia de un alma separada del cuerpo, por lo general, al verse interrogadas sobre las raíces de sus creencias dualistas, muchas personas responden que “la razón no todo lo puede”, que “no se trata de ver para creer sino de creer para ver”, o que “lo importante es sentir que el alma existe, no saberlo”. Creo que estas insensateces obligan a muchos a proponer un enfrentamiento completamente innecesario entre razón y emociones. Parafraseando al Damasio de El error de Descartes, Mora escribe:
Pocas dudas alberga ya la concepción de la unidad del ser humano no dividido éste en dualismos, cerebro y mente o cerebro y espíritu. El cerebro, único ejecutor, da como expresión visible la conducta, siendo ésta, a su vez, el producto de una sensación o percepción, una memoria o un pensamiento. No hay «fantasma» en la máquina. (pág. 37)
Y a modo de crítica, he de decir que sólo ha habido una cosa que he echado en falta en este ensayo. Y es que, según los términos en que está planteado el texto (aunque puede ser que haya sido una mala lectura por mi parte la que ha provocado esta apreciación) da la apariencia de que de la brecha entre ciencia y humanidades, quienes tienen plena responsabilidad y el deber de reaccionar y adaptarse son, únicamente, las humanidades.
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17 de septiembre de 2008 ·
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Autor(a): Richard Dawkins
Título: El espejismo de Dios
ISBN-10: 846702478X
ISBN-13: 978-8467024784
En una frase: El enfoque de Dawkins sobre la hipótesis de Dios me sorprende y creo que, con independencia de que se esté de acuerdo o no con él, hay que reconocer que aporta un jarro de agua fresca al debate sobre los límites de la ciencia.
Desde Por qué no soy cristiano, de Bertrand Russell, éste es quizá uno de los libros más célebres sobre ateísmo. Y por mérito propio. De hecho, hay algo que hace que este libro sea una aportación muy interesante al debate y es que, a diferencia del libro de Russell, que es una recopilación de conferencias y otros textos publicados, éste sí ha sido pensado expresamente como una obra, como un todo.
Dawkins se centra en tres temas: la cuestión de la existencia de Dios, la conveniencia de las religiones y las bases de la moral. Respecto a la cuestión de la existencia de Dios Dawkins toma un enfoque que empieza por no gustarme demasiado pero que según va desarrollándose empieza a hacerlo. Defiende una postura que no es demasiado común: si consideramos un Dios intervencionista, que hace milagros de cuando en cuando, entonces, dado que modifica el estado el mundo, entrará en el ámbito de la ciencia.
El enfoque de Dawkins me sorprende y creo que, con independencia de que se esté de acuerdo o no con él, hay que reconocer que aporta un jarro de agua fresca al debate sobre los límites de la ciencia. Quizá desde tiempos de Popper, venimos asegurando que la hipótesis de la existencia Dios no pertenece al dominio de la ciencia por no ser falseable. Es decir, por ser imposible desarrollar experimentos que la pongan a prueba y permitan determinar si es falsa. Sin embargo, Dawkins da una vuelta de tuerca al distinguir entre un Dios que interviene en nuestras vidas o uno que no lo hace:
¿Para qué sirve un Dios que no hace milagros y no responde a las oraciones?
y, de nuevo, esta vez profundizando un poco:
Un Universo en el que estamos solos, salvo otras inteligencias lentamente evolucionadas, es uno muy distinto de otro con un agente rector original cuyo diseño inteligente es responsable incluso de su propia existencia.
También me ha gustado, por lo valiente, el enfoque de Dawkins respecto al origen y evolución de la moral. En resumidas cuentas (quien quiera saber más hará bien en leer el libro) viene a defender algo que, a cualquier persona con dos dedos de frente le resulta más que evidente, a saber: que la moral no se sustenta en la religión. Y, por si acaso quedasen dudas, ofrece un puñado de argumentos para defender que ni siquiera la moral de los creyentes nace de las “Escrituras Sagradas”.
La descripción que Dawkins hace de la evolución de la moral (él la llama Zeitgeist) me parece el tercer gran acierto. Y eso que, a día de hoy, hablar de progreso en círculos intelectuales no está de moda. Pero el científico británico no se deja intimidar. De hecho, no sólo expone (a mi parecer con brillantez) su teoría sobre la evolución de la moral, además, se atreve a sugerir por dónde podrían ir sus próximos pasos:
El filósofo Peter Singer, en Liberación animal, es el defensor más elocuente de la visión de que deberíamos movernos a una condición post-especista en la que el tratamiento humano se asignaría a todas las especies que tuvieran un poder mental capaz de apreciar ese tratamiento. Quizá esto dé pistas acerca de la dirección en la que el Zeitgeist moral se moverá en siglos futuros.
(A este respecto, véase también Tú también eres un animal.)
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28 de agosto de 2008 ·
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Autor(a): Eva I. Fernández
Título: E-Learning. Implantación de proyectos de formación on-line
ISBN-10: 8478975799
ISBN-13: 978-8478975792
En una frase: Eva I. Fernández fue la directora del proyecto Campus Virtual de la Universidad San Pablo-CEU, así que seguro que sabe qué necesita un alto cargo de un gran proyecto de e-learning. No obstante, si no eres directora del proyecto de implantación de un Campus Virtual de una gran Universidad, probablemente este libro ofrezca una visión más "general" de lo que necesitas.
Puede que sea un poco injusto haciendo la valoración que hago de este libro. Lo cierto es que esperaba algo bien diferente cuando lo saqué de la biblioteca pero he intentado darle una oportunidad y aún así creo que le falta un hervor para estar a punto. Un ejemplo de lo que digo está en la página 114, donde se tratan dos opciones para una de las fases del proyecto: 1) utilizar la dirección de acceso que ofrezca la empresa con la que se realiza el hosting ó 2) adquirir un dominio propio. Pues bien, respecto a la segunda opción se dice:
“[...] se deberían realizar una serie de operaciones relacionadas con el dominio y las direcciones IP, bien por parte de la propia universidad, o bien por parte de la empresa que actúe como proveedora de los servicios de Internet.”
Pero buscas y… ¡la serie de operaciones no aparece por ningún lado! Creo que es un error tratar algunos temas tan superficialmente (casi todo el libro es muy superficial en los temas que trata) pero, por otro lado, como decía, quizá esté siendo injusto al hacer este comentario porque éste es precisamente un libro pensado para responsables de proyectos grandes de implantación de sistemas de formación on-line.Responsables a quienes les viene bien precisamente un boceto de pasos a seguir que no entre en demasiado detalle.
Eva I. Fernández fue la directora del proyecto Campus Virtual de la Universidad San Pablo-CEU, así que seguro que sabe bien qué necesita un alto cargo de un megaproyecto de e-learning. No obstante, si no eres directora del proyecto de implantación de un Campus Virtual de una gran Universidad probablemente este libro ofrezca una visión más general de lo que necesitas; y quizá flaquee demasiado a la hora de dar detalles.
Ofrece una visión general, sí, pero no da ideas. Si lo que quieres es una ayudita para acometer un proyecto más humilde y si, como es muy probable, tendrás que acometer tú gran parte del proyecto (en lugar de tener a un gran y multidisciplinar equipo trabajando a tus órdenes) te recomiendo que empieces por echar un vistazo a los manuales de profesor de Moodle, (una plataforma de formación online de código abierto).
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21 de agosto de 2008 ·
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Autor(a): Javier Fresán
Título: Gödel. La lógica de los escépticos
ISBN-10: 8496566773
ISBN-13: 978-8496566774
En una frase: Los problemas en que trabajaba Gödel trataban de resolver preguntas como: en una teoría consistente, ¿toda proposición demostrable es verdadera? ¿y viceversa? Gödel pudo demostrar que demostrabilidad y verdad son conceptos intercambiables en lógica de primer orden. ¿A que empieza a picarte la curiosidad?
Como sucediese ya con otros libros de lógica tendré que releer éste más adelante para ver si le saco algo de provecho. Resulta en cierto modo frustrante leer algo que sabes que es realmente importante pero ser incapaz de entenderlo.
No es que la exposición de Javier Fresán sea compleja. De hecho, se expresa con toda la claridad que permite el tema pero a personas que, como yo, partan de un nivel bajo de conocimientos matemáticos y para colmo sean medio-cafres, habrán partes de la obra de Gödel que les serán inaccesibles. Poco más puede hacer el autor de esta obra por facilitarnos la labor. La responsabilidad es nuestra.
Quizá a Fresán le haya resultado más fácil entenderla porque, por lo que parece, es todo un “cerebrito”. En el libro se incluye un resumen de su currículum. Es premio nacional de Bachillerato, premio jóvenes Invertigadores 2006 y, aunque aún (en 2007) estudia matemáticas en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ha publicado artículos sobre álgebra y geometría.
Los problemas en que trabajaba Gödel trataban de resolver preguntas como: en una teoría consistente, ¿toda proposición demostrable es verdadera? ¿y viceversa? Gödel pudo demostrar que demostrabilidad y verdad son conceptos intercambiables en lógica de primer orden. ¿A que empieza a picarte la curiosidad? No, si ya decía yo que no hace falta comprender la obra de Gödel para entender parte de su relevancia. Y eso que aún no ha llegado lo mejor:
“Con sus teoremas, Gödel pondrá a la vista de todos las limitaciones intrínsecas del método axiomático: en cualquier sistema formal que incorpore suficiente aritmética elemental hay sentencias verdaderas que no son demostrables [...].”
Si ya te empieza a picar la curiosidad estás como yo. Inocente de mí creí que leer este libro me ayudaría a entender la esencia de los teoremas de Gödel pero creo que para eso me va a hacer falta bastante más esfuerzo. Cada vez tengo más claro que a partir de ahora empezaré a escoger asignaturas matemáticas como optativas en mi carrera… Ya lo decían Celtas Cortos: Todo es ponerse.
Y para cerrar, por lo provocativo, me quedo con un diálogo que presuntamente tuvieron Menger y Gödel. En estas palabras, además de vislumbrarse algunas de las primeras paranoias de Gödel (en este caso, al parecer, estaba convencido de que algunos manuscritos de Leibniz no habían salido a la luz debido a una conspiración secreta) también deja ver lo incisiva que era su mente:
MENGER – ¿Y quién podría tener interés en destruir los manuscritos de Leibniz?
GÖDEL – Pues está claro: los que no quieren que el ser humano sea más inteligente.
MENGER – ¿Por qué no censurar, entonces, al irreverente librepensador Voltaire?
GÖDEL – ¿Acaso alguien en el mundo se ha vuelto más inteligente leyendo a Voltaire?
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14 de agosto de 2008 ·
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Autor(a): Concepción Arenal
Título: El enigma de la libertad
ISBN-10: 8481024295
En una frase: Dicho en pocas palabras, creo que Concepción Arenal es uno de los personajes intelectuales más célebres de la historia española. Toda una pensadora de la que podemos estar orgullosos y cuyo legado, sobre todo en lo que a visión de la mujer se refiere, quizá aún no sepamos apreciar.
Acabo de terminar éste libro de Concepción Arenal; pese a que empecé a leerlo hace ya más de un mes. Reconozco que ha habido algún que otro artículo, algún párrafo, algún razonamiento que se me ha hecho pesado por no compartirlo.
Y es que Concepción Arenal era firme defensora de la enseñanza de religión en las aulas (religión católica, claro) y de la evangelización vinculada a las obras de caridad. Se explica así que en algún artículo se mostrase aún más escandalizada por el hecho de que a una mujer se le buscase un marido ateo que por el hecho mismo de que se le buscase un marido.
No obstante, creo que hacer incapié en estos tres o cuatro aspectos de Concepción Arenal sería tremendamente injusto. Éste es el primer libro suyo que leo y, pese a que mis espectativas eran bien altas, no me ha defraudado en absoluto.
“Con Concepción Arenal nace el feminismo en España, pues desde joven luchó por romper los cánones establecidos para la mujer, rebelándose contra la tradicional marginación del sexo femenino, y reivindicando la igualdad en todas las esferas sociales para la mujer.” – Wikipedia.
Ahora que empiezo un proyecto (aún en fase de desarrollo) de debate, información y movilización sobre derechos humanos, cooperación, ecología y otros temas relacionados me encuentro con un artículo fruto de la colaboración de Concepción Arenal con La voz de la caridad, una revista de Madrid pionera en tratar asuntos sociales.
Reconociendo que debían tratarse asuntos políticos, Concepción Arenal insistía en que no debía nunca cruzarse la delgada línea que separa el hablar de cambios políticos necesarios para mejorar la vida de las personas más desfavorecidas y utilizar las penas de esas personas en beneficio de una determinada ideología o partido.
“Los desdichados son criaturas que sufren, no armas de ataque ni defensa. Nuestro corazón no es tan duro, ni tan baja nuestra alma, que, a la vista del dolor, en vez del deseo de consolarle, tangamos la idea de explotarle a favor de nuestra escuela o de nuestro partido. Ese dolor a ninguno pertenece exclusivamente: es patrimonio de la hunamidad, y en nombre de ella hemos de hablar; no en el de pasiones políticas.”
No sé si los últimos artículos del libro me gustaban más porque empatizaba más con la autora o porque en ellos Arenal trata temas en los que estamos más de acuerdo pero lo cierto es que la última tercera parte del libro se me hizo amena e intelectualmente exitante.
Ante debates tan traídos y llevados como el de las mutuas injerencias que se producen entre mercado y Estado, Concepción Arenal tiene las ideas muy claras y se posiciona, pero ni a un lado ni al otro.
“No somos individualistas ni socialistas, somos sociabilistas; es decir, personas que desean una sociedad que por su humanidad y su justicia se forme de individuos sociables, que no la acusen ni la odien con razón y no de los que han sido calificados de salvajes de la civilización, salvajismo que es el resultado de la injusticia, que unas veces se disfraza de orden y otras de libertad.”
Dicho en pocas palabras, creo que Concepción Arenal es uno de los personajes intelectuales más célebres y “celebrables” de la historia española. Toda una pensadora de la que podemos estar orgullosos y cuyo legado, sobre todo en lo que a visión de la mujer se refiere, quizá aún no sepamos apreciar. Después de todo, como ella misma decía:
“El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda.”
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10 de agosto de 2008 ·
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Autor(a): Alejandra Vallejo-Nágera & Roberto Colom Marañón
Título: Tu inteligencia. Cómo entenderla y mejorarla
ISBN-10: 8466308776
ISBN-13: 978-8466308779
En una frase: Un libro que ofrece trucos para mejorar diferentes facetas de nuestra inteligencia. Desde recordar nombres de personas o hacer cálculos mentales hasta relacionarnos de una manera más 'inteligente' con quienes nos rodean.
Desde que empecé a estudiar física se ha visto muy reducido el tiempo que dedico a leer. No hay más que ver cómo he abandonado la sección Comentarios literarios. No obstante, intentaré, a raíz de este mismo comentario, reanimar la sección como excusa para resucitar mi apetito lector. Y no es mal libro éste para tal tarea. Alejandra Vallejo-Nágera y Roberto Colom han hecho aquí un gran trabajo donde consiguen explicar cómo funciona nuestra inteligencia y servirse de tales explicaciones para sugerir ejercicios que ayudan a mejorarla.
Las explicaciones teóricas, aunque no se olvidan de tratar algunas nociones de neurología, son muy fáciles de entender para cualquiera. Más que centrarse en aspectos científicos complejos se dirigen los esfuerzos teóricos a refutar algunos mitos muy comunes respecto a la inteligencia. ¿Todavía crees que sólo usamos el 10% de nuestro cerebro? ¿o que puedes aprender muentras duermes escuchando una grabación? ¿eres de los que va a las farmacias en busca de remedios cuasimágicos que potencien tu capacidad memorística a pocos días de un examen? ¿aún crees que los buenazos son tontorrones y los listillos son muy inteligentes?
“Con lamentable frecuencia, a la persona buena se la considera pobre en argucias, débil de ingenio, de creatividad y de recursos intelectuales. En ocasiones se contempla al bonachón de modo condescendiente y con cierta lástima, e incluso algunos, con sarcasmo (y falta de cautela), osan argumentar que el bueno lo es porque no puede ser otra cosa.”
El libro aparece dividido en tres grandes bloques. En un primer lugar se hace un “viaje al centro de la cabeza”; y es aquí donde se revisan algunos mitos sobre la inteligencia y se hace un repaso de algunos puntos clave del mapa cerebral. En segundo lugar se nos propone un test de cociente intelectual y se nos dan consejos sobre cómo enfrentarnos a él. Por último, un tercer bloque (que ocupa más de la mitad de las páginas del libro) hace un recorrido por diferentes áreas de nuestra inteligencia proponiéndonos ejercicios que ayudan a fortalecerla.
Quizá el punto fuerte de la obra sea la variedad de ejercicios que propone: memoria, velocidad mental, capacidad para el lenguaje, inteligencia espacial, razonamiento, creatividad, inteligencia emocional, social y capacidad para los números. Vamos, que si no eres una de esas personas que se contentan diciéndose a sí mismas que su inteligencia “es la que es”, si quieres hacer algo por mejorar y lo que estás buscando es un libro que te ayude a hacerlo, sin recetas mágicas que no exigen esfuerzo, este libro te va a ser útil.
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25 de abril de 2008 ·
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Autor(a): Roald Dahl
Título: Cuentos en verso para niños perversos
ISBN-10: 0606329528
ISBN-13: 978-0606329521
En una frase: "Si eres de los que ya no se toman en serio los cuentos de hadas, este libro es para ti."
Éste es uno de esos librillos que se leen en un momento, mientras esperas el tren o algo así, y que te dejan con ganas de más. Los textos, en verso, son adaptaciones de cuentos clásicos modificadas ligeramente por Roald Dahl. Las ilustraciones son de Quentin Blake.
Las modificaciones no son para nada soeces; aunque tienden siempre a incorporar un toque de perversión a las historias. En manos de Roald Dahl, Caperucita no es una inocentona, el lobo sale bastante mal parado y los cuentos de siempre ya no tienen porqué acabar bien.
“¡Si ya nos lo sabemos de memoria!,
diréis. Y, sin embargo, de esta historia
tenéis una versión falsificada,
rosada, tonta, cursi, azucarada,
que alguien con la mollera un poco rancia
consideró mejor para la infancia…”
(extraído de la nueva versión de “La Cenicienta”)
La Cenicienta, Blanca Nieves y los siete enanos, Caperucita Roja y otros cuentos son aquí versionados con ingenio por el que fuera autor de Charlie y la fábrica de chocolate o los gremlins. Un autor, qué duda cabe, con una biografía bastante diferente de la que uno imaginaría para un autor de cuentos infantiles.
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12 de abril de 2008 ·
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Autor(a): Terry Pratchet
Título: Dioses menores
ISBN-10: 8497592247
ISBN-13: 978-8497592246
En una frase: Según la versión en castellano de la Wikipedia, Pratchett puede presumir de ser "el autor del que se roban más libros en las librerías del Reino Unido".
Según la versión en castellano de la Wikipedia, Pratchett puede presumir de ser “el autor del que se roban más libros en las librerías del Reino Unido”. Éste fue uno de los regalos de cumpleaños que recibí hace unas semanas y reconozco que no tenía ni la menor idea de quién era. Al parecer, Pratchett ha escrito toda una serie de libros sobre Mundodisco.
Dioses menores es una historia que tiene lugar en un planeta llamado Mundodisco que viaja a través del espacio a lomos de cuatro elefantes que, a su vez, se apoyan sobre una tortuga gigante. La historia comienza en Omnia, una ciudad monoteísta regida tiránicamente por la Quisición. Los omnianos creen dogmáticamente que su planeta tiene aproximadamente la forma de una esfera y niegan categóricamente la existencia de la tortuga gigante.
El libro, además de contribuir a las historias del Mundodisco, hace una revisión paródica de gran parte de las religiones y filosofías habidas y por haber. Las alusiones a las religiones monoteístas son evidentes en Omnia, donde Vorbis representa a un fanático que asegura estar autorizado por su dios Om para hacer todas las barbaridades, torturas incluídas, que hace… porque, de no ser así, Om le impediría hacerlas.
Por otro lado, Brutha es un simplón obediente que acepta incluso los argumentos de la Quisición hasta que, un buen día, una tortuga le habla. La tortuga dice ser Om y Brutha acaba inmerso en una aventura que le lleva a Efebia. Desde entonces comienza a replantearse algunas cosas.
En Efebia se ve retratada gran parte de los filósofos y científicos occidentales. Desde Platón, Sócrates o Diógenes, hasta Galileo. (Muchos de ellos encarnados en Didáctilos.) En una ocasión, Didáctilos es juzgado por Vorbis por afirmar que existe una tortuga gigante sobre la que se apoya el Mundodisco. Didáctilos consigue su absolución y al retirarse grita “¡Y no obstante… la Tortuga Se Mueve”.
“-La vida en este mundo -dijo [Didáctilos]- es como una estancia en una caverna. ¿Qué podemos llegar a saber de la realidad? Por que todo lo que vemos de la verdadera naturaleza de la existencia es, podríamos decir, meras sobras fascinantes y enimgáticas proyectadas sobre la pared interior de la caberna por la luz cegadora y nunca vista de la verdad absoluta [...] lo único que podemos hacer es alzar nuestras voces hacia aquello que no es visto y decir, humildemente, «Adelanta, haz el Conejo Deformado… es mi favorito».”
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23 de marzo de 2008 ·
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Autor(a): Peter Singer
Título: Desacralizar la vida humana
ISBN-10: 8437620961
ISBN-13: 978-8437620961
En una frase: "En lo que sigue, voy a asumir que los valores que mantenemos pueden ser adecuadamente sometidos a un escrutinio y a una crítica racional: no son simplemente un asunto de gusto, sobre el cual es ocioso discutir."
Tengo la impresión de que debería esperar unos días antes de publicar un comentario sobre este libro. En primer lugar, porque se trata de una colección de artículos muy dispares y, dado que me resulta imposible tratar en un comentario de unos pocos párrafos todos los temas tratados en el libro, me veo obligado a hablar sólo de los temas más importantes. ¡Pero al no haberme tomado unos días soy incapaz de ver el libro en perspectiva! En segundo lugar, porque se trata de una colección de ensayos sobre ética. Suelo decir que cuando hablamos sobre ética lo mejor es decirnos pocas cosas y darnos tiempo para asimilarlas. ¡Pero me llevaría toda la vida digerir los ensayos que Singer expone en este libro!
La sinopsis del libro dice algo que me irrita un poco y es que “Peter Singer está considerado como uno de los filósofos actuales más influyentes, pero también como uno de los más ‘peligrosos’“. Cualquiera que haya leído, aunque sólo sea por encima, algún artículo de Singer sabrá que gran parte de su filosofía (aunque, evidentemente, no toda) se puede resumir en evitar todo sufrimiento evitable, humano o de cualquier otro animal sintiente. Algunos sectores ultraconservadores han visto sus valores más fundamentales (quizá debería decir fundamentalistas) amenazados por sus críticas. No dudo que son precisamente esos sectores los que le tachan de “peligroso“. No obstante, acusar a Singer de peligroso es tachar de peligrosas las filosofías que tratan de minimizar el sufrimiento. Singer sólo es peligroso en la medida en que la sensatez en la ética pueda serlo también.
Analizar críticamente cuestiones éticas y discutirlas es algo que no suele sentar bien a quienes han aceptado ya dogmáticamente un conjunto de valores. Sin embargo, éste es precisamente el trabajo de Singer: analizar nuestras costumbres, nuestro modo de vida, nuestras ideas y prejuicios. Las siguientes palabras proceden de uno de los ensayos que se recogen en esta obra y creo que resumen a la perfección la perspectiva desde la que trabaja el autor: “En lo que sigue, voy a asumir que los valores que mantenemos pueden ser adecuadamente sometidos a un escrutinio y a una crítica racional: no son simplemente un asunto de gusto, sobre el cual es ocioso discutir.” (pág. 390)
Si tuviese la tarea de enumerar cuestiones éticas de gran relevancia probablemente el listado resultante se parecería mucho al índice de este ensayo. No quiero decir con esto que esté de acuerdo con todo lo que se dice aquí pero sí con las cuestiones más importantes. Se tratan aquí desde el aborto, la eutanasia y el papel de los filósofos en la actualidad, hasta el trato a los animales, el desarrollo económico y la ética medioambiental. Si no fuese porque el libro se hace un poco pesado en algunas partes éste sería un libro diez.
“El argumento en pro del vegetarianismo no está basado en la perversidad de matar animales -aunque algunos críticos atolongrados han creído detectar esta intención en mi libro, sin duda porque han asumido que todo argumento moral en favor del vegetarianismo tiene que estar basado en la maldad de matar. La defensa del vegetarianismo está basada, por el contrario, en el sufrimiento que, a mi entender, está siempre asociado con la cría y el sacrificio a gran escala de animales para alimentar a las poblaciones urbanas.” (pág. 149)
Si aceptamos la ética de evitar el sufrimiento evitable entonces debemos plantearnos qué razones hay para aceptar sobre ciertos animales tratos que no aceptaríamos sobre un ser humano recién nacido. (Sobre todo cuando sabemos que la sensibilidad y consciencia de muchos animales adultos está mucho más desarrollada que la de un bebé humano.) Está claro que la idea de evitar el sufrimiento evitable lleva irremediablemente a concluir que debemos ser mucho más respetuosos con los animales de lo que somos actualmente. Sin embargo, a quien defiende este posicionamiento se le acusa de peligroso. ¡En su propio libro! ¡Adónde vamos a ir a parar!
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