Autor(a): Juan José Millás Título: Lo que sé de los hombrecillos ISBN-13: 978-8432212963 En una frase: "Desperté al mediodía. Abrí los ojos, miré a mi alrededor y distinguí sobre la mesilla de noche a un hombrecillo idéntico a mí. Comprendí enseguida que era yo no sólo porque fuéramos iguales, sino porque, pese a estar separados, formábamos una unidad extraña, difícil de explicar".
Mi veredicto:
Hacía ya tiempo que no comentaba por estos lares una de mis lecturas. De hecho, hacía tiempo que mis lecturas casi se limitaban al ámbito de la física, y me parecía demasiado friqui comentar aquí la Mecánica Clásica de Goldstein, o los Problemas de Geometría diferencial de Rozendórn que, por cierto, aunque lo parezca, no es un personaje de Harry Potter.
A veces me creo que soy una réplica de ciertos autores. Será porque carezco de personalidad, o porque no soy más que un copión. Millás es uno de esos autores que soy a veces. Y el profesor de economía que protagoniza esta última novela de Millás, a veces es un hombrecillo. O está conectado con un hombrecillo idéntico a él, pero tan conectado que casi son la misma persona.
Curiosidades de la vida, el mismo día que terminé Lo que sé de los hombrecillos participó Millás en una entrevista digital en El País. No pude evitarlo:
Yo: Hay algo que no me ha quedado claro tras la lectura de ‘Lo que sé de los hombrecillos’. ¿Es la economía un hecho biológico? ¿En qué se parece la tasa Tobin a un huevo duro?
Millás: En la yema.
Escueto pero efectivo. Pensándolo, creo que Millás tiene razón. La economía es un hecho biológico.
La tasa Tobin y un huevo duro son idénticos en la yema. Los dos son útiles, si lo que quieres es dar de comer a alguien.
Habría respondido el economista de los hombrecillos. Si quieres entender a qué venía mi pregunta, estás tardando en comprar el libro y leerlo.
Y, al parecer, los ataques al gasto público como principal causa de pobreza no están tan justificados como algunos creen…
Entre los “más destacados” –aquellos que entre los 135 países más han mejorado en los últimos 40 años – se encuentran Etiopía (#11), Camboya (#15) y Benín (#18), todos los cuales lograron grandes avances en la educación y la salud pública más que en el ingreso.
“La realidad, a simple vista, es que China tiene numerosas leyes pero no un Estado de Derecho, tiene una Constitución pero no un gobierno constitucional. La élite al mando continua aferrada a su poder autoritario y rechaza toda evolución hacia cambios políticos.”
“El autoritarismo está en declive en el mundo. En China también. El poder de los emperadores y de los señores está en vías de extinción. Es momento de hacer que los ciudadanos sean los dueños de sus estados en todas las partes del mundo.”