Entradas de agosto 2009
Las Convenciones de Ginebra, que protegen a civiles en situaciones de conflicto armado, cumplen hoy 60 años. Como suele pasar, hay dos frentes abiertos. Por un lado, es importante que los derechos ya reconocidos sean respetados, que el Derecho Internacional Humanitario (DIH) no sea sólo papel mojado.
“Es evidente que no se respeta esa ley, y ese es el problema. La convención de Ginebra y sus protocolos siempre se pueden mejorar, pero los artículos que están escritos deberían ser aplicados y respetados.” – EuroNews
Por otro, hay aún muchos derechos por reconocer. Las Convenciones de Ginebra deben ser revisadas y ampliadas. Un ejemplo lo ofrece Knut Dörmann, jefe de la división jurídica del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR):
“El CICR recientemente trató de precisar el concepto de la participación en las hostilidades, que es crucial porque sólo los civiles que directamente participan [en las hostilidades] son blancos legítimos. Esta clarificación era necesaria en el marco de conflictos donde cada vez más actores no estatales son partes interesadas en los combates. Nuestro fin era claro: asegurar al máximo la protección de los civiles que no participan directamente en las hostilidades, como esto está previsto por el DIH.” – Knut Dörmann para LeMonde
Pero también es un día para celebrar el nacimiento de la Convención con cierto optimismo.
“Sería natural, en esta fecha, reflexionar con cierto orgullo y satisfacción sobre los logros y los éxitos de estas décadas y permitirse al menos un modesto grado de autoelogio. No puede negarse que se presta mucha más atención a las situaciones en las que se violan las normas que a las muchas situaciones en las que son respetadas.” – Jakob Kellenberger, presidente del CICR
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Tags: · Convención de Ginebra, derecho internacional humanitario, derechos humanos
1 de agosto de 2009 ·
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Autor(a): Mónica Sánchez
Título: Sólo luna. Treinta cartas a una dama sin hogar
En una frase: Lo que algunos llaman "sinhogarismo" es un problema que me preocupa bastante porque lo tengo al lado y, aún así, lo desconozco por completo. En Sólo luna se ofrece una mirada personal al mundo de las mujeres sin hogar.
Acabo de terminar este libro con la sensación de haberlo vivido más que de haberlo leído. En lugar de ofrecer una perspectiva académica llena de estadísticas y tecnicismos, Mónica Sánchez nos ofrece estas treinta cartas que escribe a China, la “dama sin hogar” que la guió por las calles de Madrid.
Los neófitos como yo, nos preguntamos inocentemente por qué se hace necesario estudiar y tratar el caso de las mujeres sin hogar como un caso particular, por qué es conveniente y hasta necesario incluir también aquí la perspectiva de género. La respuesta es sencilla. A modo de bosquejo extraigo un párrafo de una de las cartas que creo que lo aclara:
Es importante ver que sí hay alojamiento para mujeres con problemáticas concretas: mujeres maltratadas, madres sin recursos con hijos, mujeres que ejercen la prostitución, etcétera. El problema, a la hora de resolver el tema de alojamiento, es cuando confluyen en la misma persona distintas problemáticas y, al final, se considera a esa persona un sin hogar.
Una de las ideas que más se repiten cuando hablas con gente que vive en la calle, o que trabaja con gente que vive en la calle, es que una de las mayores dificultades que hay que superar cuando se vive sin hogar es el estigma de ser un sin hogar. La etiqueta, la categorización, la manía de poner nombre a las cosas para sentirnos más cómodos, el error de ver a una persona como miembro de un grupo antes que como una persona.
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Categoría: Crítica literaria |
Tags: · mujer, pobreza, sin hogar