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Entradas de marzo 2007

Sobre la verdad.- Harry G. Frankfurt

27 de marzo de 2007 · Sin comentarios

Sobre la verdadAutor(a): Harry G. Frankfurt
Título: Sobre la verdad
ISBN-10: 8449319815
ISBN-13: 978-8449319815
En una frase: Ser simple es un arte. En este caso, el autor ha compactado su argumento lo justo para hacerlo comprensible sin perder rigor.

Mi veredicto:(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.

No tengo ni la menor idea de quién es el autor de este libro. Sé que se llama Harry G. Frankfurt, eso sí. Y que antes de este libro, entre otras cosas, escribió un ensayo sobre la manipulación de la verdad. Por lo visto el ensayo se convirtió en un best seller y este librito es la continuación. ¿Que por qué digo librito? Porque se trata de un libro pequeño de 125 páginas y unas 140 palabras por página. Puntualizo una cosa: ¡no creo que sea malo un libro por ser pequeño, más bien al contrario! Ser simple es un arte. En este caso, el autor ha compactado su argumento lo justo para hacerlo comprensible sin perder rigor.

En dos cosas me ha parecido ejemplar este ejemplar. La primera es el tamaño. Todos sabemos que lo bueno, si breve, dos veces bueno. (Aunque este refrán suena un poco diferente cuando sale en una conversación sobre eyaculación precoz.) La segunda es la simplicidad. El lenguaje es simple y eso es de agradecer. Por algún motivo que no alcanzo a comprender, sobre todo en filosofía, se tiende a utilizar un lenguaje complicado hasta límites absurdos (como dirían algunos, complicado hasta el paroxismo). Estos filósofos (yo los llamo filósofos de la escuela de los pedantes) prefieren “especular sobre la ontología tautológica deísta” a “pensar si Dios existe o no”. Es muy de agradecer que se escriban libros en un lenguaje claro: lo más claro posible.

Compré este libro porque trata sobre un tema que forma parte de un ensayo en el que estoy trabajando: los relativismos. ¿Y qué es un relativismo? Todos hemos escuchado alguna vez eso de: “todo es relativo”. Lo más curioso de esta afirmación es que es de tipo absoluto. Como dice Harry Frankfurt: “incluso quienes persisten en negar la realidad objetiva de la distinción entre verdadero y falso siguen afirmando (sin que, al parecer, ello les cause ningún rubor) que esta negación es una postura que verdaderamente sostienen“.

En tiempos de crispación política como los que corren (y no hablo sólo por España) es de agradecer que alguien denuncie la falta de compromiso con la verdad. Este librito no te cambia la vida. No creo que haya ganado un lugar en la historia de la filosofía. Ni siquiera es revelador. Pero se lee en menos de una hora. Es simple, sencillo y sobre todo: ¡lo que dice es verdad! ¿Cómo no iba a recomendarlo?

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Mente y conciencia.- Dalai Lama

20 de marzo de 2007 · 2 comentarios

Mente y concienciaAutor(a): Dalai Lama
Título: Mente y conciencia
ISBN-10: 8441407622
ISBN-13: 978-8441407626
En una frase: Tanto científicos como budistas dejaron claro en sus intervenciones que todo su trabajo se basa en hipótesis, de manera que hasta las más fundamentales de sus afirmaciones serían cambiadas a la luz de nuevas evidencias.

Mi veredicto:(Esto no es democrático.) Puntuación:5 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:5 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:5 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:5 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:5 sobre 5.

Bajo el subtítulo “Conversaciones con el Dalai Lama sobre la ciencia del cerebro y el budismo“, la obra recoge los diálogos que sostuvo el líder budista sobre mente y conciencia con algunos de los científicos más prestigiosos de la materia. Entre ellos: Patricia Churchland, profesora de filosofía; Antonio Damasio, profesor de neurología; Larry Squire, profesor de psiquiatría; Allan Hobson, también profesor de psiquiatría y Lewis Judd, por entonces director del Instituto Nacional de Salud Mental (EEUU).

Parte de las conversaciones se centraron en lo que se entiende por conciencia, así como en las diferencias entre la concepción del “yo” entendida por el budismo y la concepción de la conciencia entendida por la ciencia occidental. Se hicieron críticas al dualismo (separación cuerpo-alma) que el Dalai Lama parecía compartir; sin embargo, en algunos asuntos no se llegó a un entendimiento mútuo.

Allan Hobson dijo en algún momento: “El vínculo esencial en lo que yo entiendo como principios budistas es que se concibe la conciencia tal como la interpretan los dualistas, como algo capaz de existir fuera de y, en cierto grado, independientemente del cerebro“. A esto, Alan Wallace respondió que el budismo “nunca ha albergado la noción de que nuestros procesos mentales del día a día existan independientemente del cuerpo” y criticó la incomprensión del concepto de conciencia budista por parte de los científicos occidentales.

Puedo estar de acuerdo con Alan Wallace en que los científicos occidentales no hayan llegado a comprender el concepto de conciencia budista pero creo que su crítica no es acertada y que él (y el Dalai Lama, a su vez) no comprendieron la razón por la que se relacionó el dualismo con el budismo. Al hablar de recuerdos, por ejemplo, la ciencia respalda la hipótesis de que todo recuerdo está, por decirlo de alguna manera, escrito en el cerebro. El budismo, en cambio, acepta la existencia de procesos de la conciencia independientes del cuerpo (estos procesos componen lo que ellos llaman “conciencia sutil”) y basa en esa creencia sus argumentos para defender la posibilidad de, en casos excepcionales, acceder a recuerdos de vidas anteriores.

Pero no todo fueron diferencias. En algunos asuntos, creo que básicos, se halló un concenso general. Como, por ejemplo, al hablar sobre la seguridad de las cosas que se decían. En un momento el Dalai Lama preguntó a Antonio Damasio si las afirmaciones que hacía respondían a un cien por cien de certeza, a lo que Damasio respondió: “son muy pocas las cosas sobre las que podamos establecer ese cien por cien de seguridad“. También el Dalai Lama hizo una afirmación parecida sobre la seguridad de los preceptos budistas al afirmar: “Yo soy un practicante, y por tanto me baso en mis propias y limitadas experiencias, y en las de mis amigos, sin que pueda afirmar con un cien por cien de certeza que existe una conciencia sutil“. Tanto científicos como budistas dejaron claro en sus intervenciones que todo su trabajo se basa en hipótesis, de manera que hasta las más fundamentales de sus afirmaciones serían cambiadas a la luz de nuevas evidencias.

Éste es, quizá, un importantísimo documento en lo que se refiere al diálogo intercultural. Por cierto, no puedo evitar hacer una crítica que creo que es aplicable a casi todos los diálogos interculturales en los que he participado y de los que he tenido noticia (éste incluído). Considero desacertado el diálogo en función de categorías (budismo, ciencia occidental etc.) donde cada participante (o grupo de participantes) pretende representar a una cultura. Creo que los diálogos interculturales deberían tener una mayor vocación subjetiva donde cada participante sólo se representa a sí mismo y, en cualquier caso, su visión de una cultura determinada. Siguiendo este razonamiento, éste no es un diálogo entre el budismo y la ciencia occidental porque el budismo y la ciencia son sólo categorías. Todo diálogo intercultural es, en realidad, un diálogo entre personas iguales que opinan diferente. Las culturas no hablan; las personas sí. Hablemos.

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Ética para Amador.- Fernando Savater

13 de marzo de 2007 · 31 comentarios

Ética para AmadorAutor(a): Fernando Savater
Título: Ética para Amador
ISBN-10: 8434444704
ISBN-13: 978-8434444706
En una frase: El mensaje es claro: eres libre y eso no puedes cambiarlo, así que piensa lo que vas a hacer con tu libertad.

Mi veredicto:(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.

Al parecer este libro fue escrito cuando, en España, empezó a debatirse en los planes de estudio de bachillerato la inclusión de la ética como asignatura obligatoria alternativa a la religión. En cuanto al contenido, creo que cumple estrictamente con el objetivo que se autoimpone en la contraportada.

“¿Cómo hablar de ética a los adolescentes, sin incurrir en la simple crónica de las ideas morales o en el adoctrinamiento casuístico sobre cuestiones prácticas?”

¡Eres libre y eso no puedes cambiarlo así que piensa lo que vas a hacer con tu libertad! El mensaje es claro. De manera bastante inteligible (no en vano, dado que el libro está dirigido a adolescentes) se reflexiona sobre la libertad como causa y base de la ética.

“Nadie puede ser libre por ti”, dice Savater.

Y en cuanto a cómo saber qué está bien y qué está mal, añade:

“Interroga sobre el uso de la libertad… a la libertad misma”.

Ésta es quizá, una explicación sencilla del existencialismo de Sartre. Él decía que “la existencia precede a la esencia”, queriendo decir, entre otras cosas, que debemos buscar nosotros mismos qué está bien y qué mal; en lugar de esperar que esas respuestas nos sean dadas por religiones o moralistas. Lo que le ha faltado a la obra es, en mi opinión, un asomo al consecuencialismo, a la ética como reflexión sobre las consecuencias de nuestras acciones. Sartre lo hizo al simplificar el imperativo categórico de Kant animándonos a pensar cada vez que hacemos algo: ¿qué pasaría si todas las personas del mundo actuasen como lo hacemos nosotros?

En la primera página del primer capítulo nos encontramos con la frase:

“Abundan los conocimientos muy interesantes pero sin los que uno se las arregla bastante bien para vivir”.

La frase es tan acertada como desacertada. Depende de cómo sea interpretada. Por ejemplo, gran parte de los argumentos de Savater sobre la libertad se basan en la idea de que la libertad es lo que diferencia al ser humano del resto de los animales. Según él, los animales son autómatas y todo les viene predeterminado. El ser humano, sin embargo, es libre. ¿Acaso cree Savater que no somos animales? ¿Por qué ni siquiera dibuja grados de libertad entre humanos y animales? ¿Quizá porque hacerlo implica aceptar que los animales no son meros autómatas? (Lo que implicaría que tendríamos que replantearnos cómo los tratamos.) ¿O quizá porque hacerlo implicaría reconocer que el libre albedrío, si es que tal cosa existe, está limitado por nuestra biología? Cada vez que leo sobre un avance en el campo de la neurociencia me vuelvo un poco más escéptico frente a argumentos como el de Savater.

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