@carloscapote.com - Probablemente, el sitio web más aburrido de todo Internet

Entradas de May 2006

Ensayo y Carta sobre la tolerancia.- John Locke

18 de May de 2006 · 7 comentarios

Ensayo y Carta sobre la toleranciaAutor(a): John Locke
Título: Ensayo y Carta sobre la tolerancia
ISBN-10: 8420639834
ISBN-13: 978-8420639833
En una frase: "Locke tuvo la habilidad de intuir que la solución a las disputas que se sucedían entre las distintas sectas cristianas surgidas tras la Reforma pasaba necesariamente por la tolerancia de los magistrados. En palabras de hoy, por un Estado laico."

Mi veredicto:(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:3 sobre 5.

John Locke, conocido como representante del empirismo filosófico, pensador, representante intelectual y defensor filosófico del régimen liberal, fue filósofo, político, economista, médico y químico.

Tanto en su Ensayo como -más tarde- en su Carta sobre la tolerancia, John Locke defendió lo que se recuerda como uno de los textos más influyentes en lo que respecta a la separación de la Iglesia y el Estado. Según Locke, el magistrado

“nada tiene que decir en lo que respecta al bien de las almas de los hombres o sus preocupaciones referentes a la otra vida. Ha sido nombrado sólo para que procure una vida pacífica y cómoda a las personas en sociedad.”

Los textos podrían ser considerados aún vigentes si no fuese por algunos detalles como sus alusiones contínuas a la voluntad de Dios:

“Si Dios (y éste es el punto en cuestión) quiere que los seres humanos sean llevados al cielo a la fuerza, no tiene que ser por la violencia externa ejercida por el magistrado sobre los cuerpos de los hombres, sino por la presión interior ejercida por su Espíritu en sus almas, las cuales no pueden ser forjadas por ninguna presión humana. El camino a la salvación no es el resultado de una fuerza exterior, sino una voluntaria y secreta elección del alma.”

Lo curioso es que en un texto político que defiende que el Estado no debe intervenir bajo ningún concepto en lo religioso, se argumente en base a ideales religiosos.

Es cierto que también se expone un fuerte argumento político; como es el caso de la estabilidad que proporcionaría al Estado la tolerancia religiosa del magistrado. Lo extraño, es que ese mismo argumento (la estabilidad) sea utilizado para negar a los católicos (papistas) el derecho, que sí concede a las demás religiones, a propagar sus doctrinas. Sobre esta restricción, el autor dice:

“Y esta regla no es sólo aplicable a los papistas, sino a cualquier otra clase de hombres que surja entre nosotros; pues tal represión dificultará de algún modo que se extiendan esas doctrinas que siempre tienen consecuencias perniciosas. Como se hace con las serpientes, no se puede ser tolerante con ellas y dejar que suelten su veneno.”

Peor papel nos toca a los ateos. En su Carta sobre la tolerancia Locke nos dedica las siguientes palabras:

“no deben ser tolerados de ninguna forma quienes niegan la existencia de Dios. Las promesas, convenios y juramentos, que son los lazos de la sociedad humana, no pueden tener poder sobre un ateo. Pues eliminar a Dios, aunque sólo sea en el pensamiento, lo disuelve todo. Además, aquellos que por su ateísmo socavan y destruyen toda religión no peden pretender que la religión les conceda privilegio de tolerancia.”

¿No habíamos quedado que la tolerancia debía concederla el magistrado dejando de lado ideales religiosos? A pesar de lo comentado, reconozco que el texto hay que juzgarlo en contexto. Locke tuvo la habilidad de intuir que la solución a las disputas que se sucedían entre las distintas sectas cristianas surgidas tras la Reforma pasaba necesariamente por la tolerancia de los magistrados. En palabras de hoy, por un Estado laico.

Enlace corto:http://capo.gl/22 | Categoría: Crítica literaria | Tags:

→ 7 comentarios

El existencialismo es un humanismo.- Jean-Paul Sartre

14 de May de 2006 · 41 comentarios

El existencialismo es un humanismoAutor(a): Jean-Paul Sartre
Título: El existencialismo es un humanismo
ISBN-10: 8435027031
ISBN-13: 978-8435027038
En una frase: "El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho."

Mi veredicto:(Esto no es democrático.) Puntuación:4 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:4 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:4 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:4 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:4 sobre 5.

El existencialismo es un humanismo es el texto taquigrafiado de una conferencia que Jean-Paul Sartre dio en París en 1945. Para Sartre, el existencialismo puede explicarse con decir que (en el caso del ser humano) la existencia precede a la esencia. Pero,

“¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho [...] El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto”.

Algunas críticas al existencialismo juegan con los distintos sentidos de la palabra subjetivismo. El primero de esos sentidos, se refiere

a la “elección del sujeto individual por sí mismo”.

El segundo,

a la “imposibilidad del hombre de sobrepasar la subjetividad humana”.

No tengo ni idea de qué quería decir Sartre con estas dos acepciones de subjetivismo; en cualquier caso, él insistió en que el segundo sentido es el existencialista. Así, todos y cada uno de nuestros actos nos crea a nosotros mismos al tiempo que crea la imagen el hombre tal y como consideramos que éste debe ser.

“Hay que preguntarse siempre: ¿qué sucedería si todo el mundo hiciera lo mismo? [...] Y cada hombre debe decirse, ¿soy yo quien tiene el derecho a obrar de tal manera que la humanidad se rija según mis actos? Y si no se dice esto es porque se enmascara su angustia. No se trata aquí de una angustia que conduciría al quietismo, a la inacción. Se trata de una angustia simple, que conocen todos aquellos que han tenido responsabilidades [...] El quietismo es la actitud de la gente que dice: los demás pueden hacer lo que yo no puedo hacer. La doctrina que yo les presento es justmente la opuesta al quietismo, porque declara: sólo hay realidad en la acción; y va más lejos todavía, porque agrega: el hombre no existe más que en la medida en que se realiza”.

Sobre la naturaleza humana, se suele reprochar al existencialismo de Sartre que ignora el contexto social. Existe un contexto en el que el individuo nace y se desarrolla, -dicen los opositores- un contexto que es anterior al individuo; y esto determina la naturaleza humana. Según el existencialismo sartriano hay varios aspectos a tener en cuenta para responder a esta crítica. En primer lugar, Sartre hace referencia un relato de Cocteau en el que un personaje, al sobrevolar en avión unas montañas dice, respecto a la afirmación el hombre es asombroso:

“Esto significa que yo, personalmente, que no he construido aviones, me beneficiaré con estos inventos particulares, y que podré personalmente, como hombre, considerarme responsable y honrado por los actos particulares de algunos hombres. Esto supone que podríamos dar un valor al hombre de acuerdo con los actos más altos de ciertos hombres. Este humanismo es absurdo, porque sólo el perro o el caballo podrían emitir un juicio de conjunto sobre el hombre y declarar que el hombre es asombroso, lo que ellos no se preocupan de hacer, por lo menos que yo sepa”.

En segundo lugar, como respuesta a la acusación de ignorar el contexto, Sartre afirma que depender del contexto no es lo mismo que depender de una naturaleza humana existente a priori. De hecho, el hombre puede crear nuevos valores y cambiar el contexto en que nacerán y se desarrollarán las nuevas generaciones.

Enlace corto:http://capo.gl/x | Categoría: Crítica literaria | Tags:

→ 41 comentarios

Informe Lugano.- Susan George

12 de May de 2006 · 1 comentario

Informe LuganoAutor(a): Susan George
Título: Informe Lugano
ISBN-10: 8474264839
ISBN-13: 978-8474264838
En una frase: En la forma me ha recordado a “La religión del capital”, de Paul Lafargue, aunque quizá sea un poco impertinente comparar ambas obras. Innovadora en el formato y dura en sus críticas, creo que Susan George es lo que hoy se suele llamar: una gran comunicadora.

Mi veredicto:(Esto no es democrático.) Puntuación:4 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:4 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:4 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:4 sobre 5.(Esto no es democrático.) Puntuación:4 sobre 5.

Susan George, vicepresidenta de la Asociación ATTAC (www.attac.org), escribe esta obra que “no es una obra de ciencia ficción ni ningún otro tipo de ficción”. Un supuesto informe elaborado por un supuesto Grupo de Trabajo para unos supuestos solicitantes. En la forma me ha recordado a “La religión del capital”, de Paul Lafargue, aunque quizá sea un poco impertinente comparar ambas obras. Innovadora en el formato y dura en sus críticas, creo que Susan George es lo que hoy se suele llamar: una gran comunicadora. (La he visto en una conferencia y puedo asegurar que tiene tablas para hablar en público.)

 El informe responde al interés de los solicitantes de “identificar las amenazas que pesan sobre el capitalismo en el siglo XXI”. A priori, podría parecer que Susan George está tratando de reavivar una lucha del pasado. Leer la primera nota aclaratoria del informe nos ayudará a comprender mejor a qué se refiere cuando utiliza el aparentemente desfasado término: “el nombre científico del sistema del que nos ocupamos es capitalismo. Sin embargo, después de las obras de Karl Marx, el término ha adquirido unas connotaciones innecesariamente negativas en algunos ámbitos. Aclarado esto, emplearemos de ahora en adelante libre mercado o economía de mercado en lugar de capitalismo”.

Detrás de los ideales neoliberales criticados por Susan George, se esconden malas interpretaciones de la teoría de la Selección Natural de Charles Darwin y referencias constantes a los argumentos (interesantes pero ya pasados de moda) de Thomas Malthus. Estas premisas llevan a los neoliberales a considerar insuficientes los recursos del planeta (para satisfacer las necesidades de la demografía actual) y, por tanto, necesarias estrategias para la reducción de la población.

Antes de informarme lo más mínimo sobre la lucha contra la pobreza aceptaba algunas de las premisas neoliberales porque me parecían lógicas. Hoy sé que hay recursos suficientes para todos y que, pese lo que pese a los defensores de las teorías malthusianas, no es cierto que “los recursos crezcan aritméticamente mientras la población lo hace de forma geométrica”.

En Nicaragua, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha instado (quien dice instado dice obligado) al Gobierno a congelar su gasto público. Recientemente se ha condonado (perdonado) la totalidad de la deuda externa que Nicaragua había contraído con el FMI y el Banco Mundial (BM). No obstante, Nicaragua soporta una importante deuda pública. Intermón Oxfam, en su informe Nicaragua: Los “Objetivos de desarrollo del milenio” (ODM) y el programa con el FMI, dice textualmente: “Los documentos de política del FMI enfatizan en la necesidad de honrar a toda costa – y por encima de cualquier otra prioridad – la santidad de los contratos de crédito”. Muchos argumentan y defienden que estos esfuerzos son necesarios para activar la economía del país; y que esto acabará resultando en una mejora de la vida de las personas.

Pero en Nicaragua -según los criterios de la ONU- el 79,9% de la población vive en condiciones de pobreza moderada (con menos de US$ 2 al día). El porcentaje de personas que viven en condiciones de pobreza extrema (con menos de US$ 1 al día) se eleva a un 45%. La población infantil -según la cataloga UNICEF- representa el 51% de la población. La tasa de subnutrición (hambre) es de un 27% de la población. El 60% de los niños no reciben educación secundaria y la tasa de escolaridad primaria se ha venido reduciendo sistemáticamente durante los cuatro últimos años. En estas condiciones, dar prioridad a la deuda pública en perjuicio del gasto en educación (que se verá congelado hasta 2008) y del gasto en salud, que se ha visto reducido, supone una tragedia.

El FMI, irónicamente, muestra más interés en preservar el capitalismo en Nicaragua que las vidas de los nicaragüenses. Para obtener una bella flor es necesario que ésta tenga el agua, la luz y los nutrientes necesarios. Para que un automóvil funcione correctamente es necesario que disponga de combustible y de un motor en buen estado. Querer embellecer una flor sin regarla o querer que un automóvil ande sin combustible es tan absurdo como pretender activar la economía de un país sin la necesaria inversión en salud y educación.

La primera edición del Informe Lugano fue publicada en 2001; de ahí, que algunas cifras que aparecen en él estén algo obsoletas. Y también de ahí, que me haya tomado la libertad de utilizar un ejemplo actual, el caso de Nicaragua (que no aparece en el libro) para adaptar a la actualidad el tipo de críticas que se exponen en la obra.

Desde mi más humilde e indocta opinión recomiendo sin dudarlo la lectura de este clásico; aunque advierto que me había hecho demasiadas espectativas que el libro no ha podido cumplir.

Enlace corto:http://capo.gl/68 | Categoría: Crítica literaria | Tags:

→ 1 comentario

La evolución no es una línea recta

2 de May de 2006 · 2 comentarios

El antropocentrismo nos llevó a creer que éramos criaturas divinas. Veíamos el esqueleto de un dinosaurio y nos inventábamos historias sobre dragones que lanzaban fuego por la boca. Buscábamos explicaciones fantásticas que justificasen nuestros delirios cuando veíamos caer peces del cielo, lagartos correr sobre las aguas o matorrales sufrir procesos de combustión espontánea. Siempre estaba Dios detrás. Hoy tenemos explicación para cada uno de estos fenómenos pero nuestro legado es pesado.

Parece sencillo entender lo que nos pasa. Ortega y Gasset lo expresó perfectamente cuando dijo, “que no sabemos lo que nos pasa, eso es lo que nos pasa“. La receta. Educa a un niño (o niña) en una religión cualquiera. Al hacerlo le estarás dando respuestas para preguntas que probablemente, como niño que es, aún no se ha planteado. Dale una respuesta para cada una de las cuestiones existenciales, ¿quiénes somos? ¿adónde vamos? ¿de dónde venimos? etc. A partir de este momento, el adoctrinado será incapaz de razonar libremente sobre su existencia.

Ahora sólo falta que vincules su educación moral al adoctrinamiento. El sujeto considerará que renunciar a sus explicaciones religiosas supone renunciar también a todo valor ético. Se defenderá airadamente ante todo argumento que contradiga sus creencias como si estuviese defendiendo de ataques a sus sistemas de valores. No será capaz de distinguir lo uno de lo otro. Y lo mejor de todo, es que por su propia iniciativa adoctrinará a su descendencia. El sistema se replica. Hemos creado un meme casi invencible.

Este es el contexto en el que hablamos de nuestras diferencias con los animales. Darwin nos dio ingredientes para pensar pero, como dijo Curt Goetz: “aunque a todos les está permitido pensar, muchos se lo ahorran“. Desde que escuché por primera vez la expresión cuestión de grado pensé que era la respuesta definitiva a la pregunta que da lugar a este pseudoartículo. ¿Hay algo que nos diferencia del resto de los animales?

Resulta curioso que el animal que inventa la palabra animal pierda el tiempo preguntándose si es un animal o no. Podríamos haber excluído a las focas de su definición. Así, hablaríamos de lo inerte, los vegetales, los animales y las focas (según la clasificación aristotélica). Pero no lo hicimos así. Excluir al hombre del concepto animal o buscarle un lugar especial en el mundo responde indudablemente a nuestro legado antropocéntrico.

Hablar de una cuestión de grado presupone que la vida ha ido evolucionando en línea recta hasta llegar al hombre (el ser supremo para el hombre). Es cierto que tenemos una capacidad de transmisión cultural (conocimientos, técnicas, tradiciones, etc.) superior a la de otros vecinos de planeta, pero seguimos sin saber qué pasa por la cabeza de un perro, de una rata y hasta de una hormiga.

Quizá sólo somos el último eslabón de la cadena evolutiva en lo que se refiere a transmisión de conocimientos de unas generaciones a otras pero no deberíamos de concluir, a partir de esta premisa, que en esta cadena todos los seres vivos del planeta pertenecen a un eslabón anterior al nuestro. La evolución no es una línea recta.

Hablando en términos un poco más Darwinianos:

¡Todos y cada uno de los seres vivos que hay sobre la faz de la Tierra son el último eslabón de la cadena evolutiva!

Enlace corto:http://capo.gl/44 | Categoría: Desvariaciones | Tags:

→ 2 comentarios